Buscan en E.U. revivir el control de armas
Más de 33 mil personas mueren anualmente a raíz de dichos instrumentos de fuego
Washington, D.C.
Con más de 300 millones de armas de fuego en circulación nacional y una de las leyes más laxas para la compra de rifles de asalto, legisladores demócratas revivieron una iniciativa de ley para limitar su compra, a raíz de la matanza de Orlando.
Aunque el presidente Barack Obama ha apoyado acciones similares tras las tragedias de Sandy Hook, París y San Bernardino, las iniciativas de ley se han enfrentado con la oposición de la mayoría republicana del Congreso y de la combativa Asociación Nacional del Rifle (NRA).
“¿Vamos a agachar la cabeza ante la NRA para que terroristas sospechosos pongan sus manos en las armas? ¿O vamos a tomar las medidas de sentido común y asegurarnos que los terroristas no puedan obtener armas?”, señaló uno de sus promotores, el senador de Nueva York, Charles Schumer.
Más de 33 mil personas mueren anualmente en Estados Unidos a raíz de las armas de fuego, de las cuales más de 21 mil ocurren a raíz de suicidios, unas 11 mil por homicidios dolosos y el resto por muertes accidentales.
Desde 1994 la Ley Brady impuso un periodo de espera de cinco días para que un vendedor, comerciante o exportador pueda vender un arma de fuego, para determinar si el comprador no tiene impedimentos por razones criminales o mentales. No aplica en ferias o mercados ambulantes.
La Ley Brady fue aprobada después de años de cabildeo en honor de James Brady, el portavoz del expresidente Ronald Reagan, quien fue herido durante el intento de asesinato contra el presidente republicano, ocurrido el 30 de marzo del 1981.
Pero bajo el argumento de que cualquier iniciativa de control de armas viola el espíritu de la Segunda Enmienda Constitucional, que consagra la protección de armas, tanto la NRA como una mayoría de los republicanos se han opuesto a la aprobación de nuevas regulaciones.
En 2004 el entonces presidente George W. Bush dejó expirar la Prohibición de Armas de Asalto que había sido promulgada 10 años antes por el presidente Bill Clinton, y que convirtió en ilegal la manufactura de armas de estilo militar en Estados Unidos.
