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Boko Haram: la mayor amenaza de Nigeria

"Empezaron a disparar contra todo el mundo, sin distinción. Hombres, mujeres, niños, incluso viejos".

Son palabras del pastor Yacubu Musa, uno de los sobrevivientes del ataque de Boko Haram contra la ciudad nigeriana Baga, considerado el más sangriento de la historia del grupo, a comienzos de este año.

El grupo extremista, cuyo secuestro de más de 230 niñas en la aldea de Chibok estremeció al mundo el año pasado, aterroriza vastos territorios del empobrecido noreste de de Nigeria, sobre los que ejerce un férreo control bajo el mandato de la sharia, o ley islámica.

Boko Haram: la mayor amenaza de Nigeria

Surgido en el año 2002, Boko Haram --literalmente, 'la educación occidental está prohibida'-- incrementó sustancialmente los atentados y secuestros a partir de 2009, año en el que su fundador fue capturado y ejecutado por el Ejército del país. Bajo el mando de su sucesor, Abubakar Shekau, el grupo islamista se volvió mucho más militarizado y radical.

"El líder que actualmente conocemos --líder entre comillas, porque realmente es un gran mito-- es el que le da un impulso fuertemente armado, básicamente terrorista. Por eso a partir de los últimos 4 años ha habido un incremento de la actividad de Boko Haram", explica a REFORMA Hilda Varela, profesora e investigadora del Centro de Estudios de Asia y África.

"Lo que está sucediendo es una debilidad del Estado para responder a la seguridad de la población".

El Gobierno de Goodluck Jonathan, que afronta unas elecciones cruciales este fin de semana, es blanco de críticas tanto dentro como fuera de su país por la que muchos consideran como una reacción tardía e insuficiente al problema de Boko Haram, cuya violencia crece a un ritmo acelerado.

Según los datos recabados por Human Rights Watch, 3 mil 750 civiles murieron a manos de los yihadistas en 2014. En menos de tres meses de este año, los fallecidos ya son más de mil.

El Ejército de Nigeria es otro de los grandes criticados.

"Realmente, Boko Haram no tiene tanto poder militar (...) pero están motivados por una fe religiosa y el deseo de crear un califato musulmán en la zona", apunta la doctora Varela.

"El Ejército nigeriano, en cambio, no es muy disciplinado, ni tampoco está muy unido, y le faltan alicientes de todo tipo. No tiene una idea de una construcción de una Nigeria fuerte, sólida. Existe un desinterés y un gran miedo por parte de los soldados".

La gran brecha norte-sur

Nigeria es el país más rico de África, así como el más poblado, y posee una de las economías que más rápidamente crece del mundo, con una media del 7 por ciento anual a lo largo de la última década.

Sin embargo, el país posee el puesto 182 de un total de 193 países en la lista de esperanza de vida de la OMS, con 53 años de media; el 61 por ciento de su población vive en la pobreza absoluta, según la Oficina Nacional de Estadística, y es una de las tres únicas naciones del mundo donde la polio es endémica.

Esta gran desigualdad se ve reflejada por la gran brecha entre el norte, de mayoría musulmana y empobrecido, y el sur, cristiano y en posesión de la totalidad de las reservas de petróleo del país, su principal fuente de ingresos.

También es la principal razón de la proliferación del Boko Haram en el noreste nigeriano.

"Son zonas pobres, en las que hay problemas con la tierra, con un alto desempleo --sobre todo juvenil--, donde hay problemas importantes como la deficiencia en el abasto de agua potable y electricidad, la inseguridad en las carreteras, la falta de servicios de salud... Por ello hay un gran descontento en la población, y eso es un caldo de cultivo para que surjan ese tipo de grupos", asegura Varela.

Precisamente, la escasa importancia político-económica de esta región es la que propició la falta de atención por parte del Gobierno nigeriano hacia las atrocidades del Boko Haram, hasta que la magnitud de los crímenes abandonó todo control.

Un futuro incierto

El Ejército de 8 mil 700 soldados desplegado por la coalición de cinco países --Nigeria, Chad, Camerún, Niger y Benin-- a principios de enero está logrando hacer mella en los extremistas.

Boko Haram ha tenido que replegarse de numerosas ciudades que tenía en su poder, incluyendo Baga, cuyas imágenes satelitales hicieron visible el grado de destrucción del grupo.

En total, el Gobierno nigeriano asegura haber recuperado 36 localidades. No obstante, no existe una verificación independiente sobre esos éxitos militares.

Además, pese a las derrotas, la brutalidad de Boko Haram dista mucho de aminorar.

Tras perder este mes la ciudad de Damasak, en el estado de Borno, los islamistas se llevaron consigo a cientos de mujeres y niños. Testimonios locales hablan de hasta 506 secuestrados.

Shekau, el líder del grupo, también juró públicamente lealtad al Estado Islámico (EI), que instauró un califato entre Siria e Irak y que está siendo combatido por una coalición internacional liderada por Estados Unidos.

Este juramento, que fue aceptado por el EI, representa para algunos analistas una muestra de la debilidad y necesidad de publicidad del grupo, mientras que para otros supone un incremento de la amenaza yihadista en la región africana.

Para la doctora Varela, la solución no pasa únicamente por el terreno militar.

"Debe ser una solución combinada", explica.

"Tiene que haber tres aspectos: en parte sí un adelanto militar, por otro lado una negociación, y finalmente un auténtico plan de desarrollo en las zonas pobres, el cual debilitaría fuertemente la posibilidad del Boko Haram de seguir avanzando en la zona".

"Occidente debe presionar al gobierno de Nigeria para que aplique una solución", concluye.



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