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Baker seguirá buscando título como manager de la MLB

Tras mordisquear miles de mondadientes, Dusty Baker necesitará más para calmar su ansiedad... y para seguir buscando un título

Houston, Texas

Dusty Baker.Baker seguirá buscando título como manager de la MLB

El tiempo apremia para uno de los manager más queridos, el máximo ganador de juegos sin un campeonato de Serie Mundial.

Diecinueve años después de quedarse a una victoria con San Francisco, Baker se ubicó esta vez más lejos, a dos triunfos con Houston. 

Los Astros fueron blanqueados 7-0 el martes por la noche ante los Bravos de Atlanta, el equipo que impulsó la carrera de Baker como pelotero en el verano del amor.

Ahora con 72 años, al final de su 24ta temporada como manager de las Grandes Ligas, después de 19 como jardinero y cuatro como coach, Johnnie B. Baker Jr. ha participado en cerca de 6.550 juegos de las mayores. 

Pasó gran parte del encuentro del martes yendo de un lado a otro desde el dugout al montículo, con los hombros ligeramente encorvados.

“La primera vez que llegué, era más como un tío y después me convertí más en un padre”, dijo. “Así que estoy entre un padre, o tal vez un abuelo. Probablemente sea más genial para ser un abuelo en este momento”.

Baker era un abuelo decepcionado.

Meneó la cabeza, cerro el puño y murmuró algo después de que el cubano Jorge Soler mandó una recta cortada del venezolano Luis Garcia por todo el jardín izquierdo y por encima de las vías del tren, en un jonrón de tres carreras, para que los Bravos tomaran ventaja de 3-0 en la tercera entrada.

Baker pertenece a la vieja guardia, antes de los bateadores designados, los esteroides, los desplazamientos controlados por computadora y los cambios perpetuos de lanzadores.

Es el rey del dugout y probablemente el único manager de las Grandes Ligas que compartió un porro con Jimi Hendrix, en 1968.

Baker se hizo cargo de los Astros en enero de 2020, después de su paso como manager de San Francisco, los Cachorros de Chicago, Cincinnati y Washington. Su primera misión con Houston fue guiar y proteger a los peloteros después del escándalo del robo de señales.

Su contrato terminó y su futuro es incierto, casi como el del campocorto boricua Carlos Correa, quien se dirige a la agencia libre, amenazada por un posible paro laboral.



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