Reynosa

Anda el camino y casas chiquitas

Durante la primera década de la colonización del Nuevo Santander fueron reconocidas primero por nombres en la propia lengua nativa

  • Por: Martin Salinas Rivera
  • 19 / Enero / 2020 -
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Anda el camino y casas chiquitas

Cronista Municipal de Reynosa

Los grupos indígenas en la parte baja del río Bravo, en donde se encuentra su delta, empezaron a ser identificados por nombres por primera vez durante la exploración de la Llanura del Golfo de México dirigida por José de Escandón en 1747. Durante la primera década de la colonización del Nuevo Santander, las unidades étnicas de la región fueron reconocidas primero por nombres en la propia lengua nativa de la región. 

Durante la última parte del siglo XVIII, los colonos novohispanos fueron acuñando nombres descriptivos en el idioma español para las unidades étnicas que se reintegraron y sobrevivieron ante la presencia de la Corona Española. Algunas veces los nombres como pintos o comecrudos fueron aplicados a grupos en zonas vecinas o incluso de regiones lejanas, sin tener una afinidad cultural o lingüística entre ellos, como lo hemos presentado en notas periodísticas anteriores. 

Algunos de estos nombres descriptivos en el idioma español estaban compuestos por más de una palabra como fueron los "anda el camino", "casas chiquitas", "cómo se llaman", "cueros quemados" o "mal nombre". Es muy probable que estas unidades étnicas hayan sido identificadas inicialmente bajo un nombre en lengua nativa por los primeros exploradores novohispanos. A continuación, presentamos la etnohistoria de las dos primeras unidades étnicas mencionadas arriba.

Anda el camino

El nombre de la etnia "anda el camino" fue asentado por vez primera en 1790 y no se le volvió a mencionar en documentos escritos después de 1818. Entre 1790 y 1793, una serie de reportes de los misioneros franciscanos refieren a los anda el camino como uno entre varios grupos indígenas que vivían en la jurisdicción de Reynosa, entre los cuáles a veces visitaban la villa, así como los ranchos del vecindario ribereño. 

El único documento referente al estilo de asentamiento nativo de los anda el camino fue registrado por el Conde de la Sierra Gorda, Manuel de Escandón, quien lo ubicaba en una merced de tierras concedida y conocida como Potrero del Espíritu Santo. Las tierras de esta concesión se extendían al norte del río Bravo hasta Arroyo Colorado y cubrían una gran parte del actual condado Cameron, Texas. Se mencionaba que en ese campamento indígena había 82 individuos (36 hombres, 26 mujeres, 11 niños y 9 niñas). Se señaló que el grupo anda el camino y otros grupos indígenas en la zona circunvecina frecuentemente visitaban los pequeños ranchos de los colonos dentro de la zona del delta del río Bravo.

Entre 1793 y 1818, los anda el camino fueron registrados en documentos pertenecientes a varias misiones e iglesias en lo que es ahora Texas y Tamaulipas, como son las de San Antonio, Mier, Reynosa y Matamoros. Aunque algunos miembros de grupos indígenas del bajo río Bravo ingresaron en las misiones en San Antonio, Texas, solamente se conoce el registro de una persona anda el camino: una mujer identificada en 1793 en la Misión San José y San Miguel de Aguayo. 

También se mencionaba que alguno anda el camino vivieron cerca de Mier entre 1809 y 1818. En Reynosa, los anda el camino fueron registrados en documentos escritos entre 1797 y 1816; al menos una fuente documental señala que seguían viviendo en el área del delta al este de Reynosa. Los registros de la parroquia Nuestra Señora del Refugio de los Esteros en Matamoros identifican a trece anda el camino entre 1804 y 1814. 

La información tal como se conoce hoy en día indica que los anda el camino originalmente vivieron en el área del delta del río Bravo. Parece razonable creer que el nombre en español fue aplicado al resto de uno o más grupos indígenas cuyos nombres nativos fueron registrados por Escandón durante la inspección que hizo de la llanura costera en 1747. Su identidad como anda el camino se disipó a principios del siglo XIX en varias localidades a lo largo del río Bravo entre Mier y Matamoros. 

Casas chiquitas

La etnia indígena "casas chiquitas" fueron registradas por primera vez en 1777, durante la exploración oficial de una gran merced de tierras concedida como Llano Grande. Esta concesión se extendía al norte del río Bravo en la zona vecina a la actual ciudad de Mercedes, Texas, e incluía tierra en ambos lados de los límites entre los condados Cameron e Hidalgo. 

El registro durante el estudio del terreno indica que un número indeterminado de casas chiquitas vivían en una densa zona boscosa. Tres años después, en 1780, los casas chiquitas fueron mencionados como uno de los nueve grupos indígenas que vivían en alguna parte al norte del río Bravo. 

Posteriormente, entre los años de 1790 y 1800, los casas chiquitas fueron mencionados muchas veces como uno de los grupos étnicos que vivían en la zona circunvecina de Reynosa, en los límites orientales, en los asentamientos de los colonos a lo largo del bajo río Bravo. Algunos indígenas fueron reunidos en la misión de San Joaquín del Monte de Reynosa. Aunque es evidente que otros casas chiquitas permanecieron en el área del delta al menos hasta fines del siglo XVIII.

En 1798, el Conde de Sierra Gorda reportó que 48 indígenas casas chiquitas estaban viviendo en tierras de la concesión del Llano Grande, donde fueron reportados en 1777. Este grupo de 48 nativos incluía 23 hombres, 13 mujeres, 6 niños y 6 niñas. Ese mismo año otro documento menciona a los casas chiquitas viviendo en el territorio costero al este de Reynosa. El Conde de la Sierra Gorda apuntó que los casas chiquitas y otras unidades étnicas frecuentaban constantemente los pequeños ranchos de los vecinos asentados en el área del delta del río Bravo.

Unos cuantos casas chiquitas, junto con miembros de otros grupos indígenas provenientes del bajo Río Bravo, ingresaron a las misiones franciscanas de San Antonio en Texas. En 1793 se identificó que dos mujeres casas chiquitas y la joven hija de una de ellas vivían en la Misión San José y San Miguel de Aguayo. Unos años más tarde en 1796, las mismas tres personas fueron identificadas no como casas chiquitas, sino como de la etnia indígena de los borrados. 

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