Trump deshumaniza a la gente, debe humanizarla: Verónica Escobar

La representante recibió el documento por email pocas horas antes de que un individuo matase a tiros a 22 personas en un Walmart de El Paso, Texas

WASHINGTON.— La representante Verónica Escobar recibió el documento por email pocas horas antes de que un individuo matase a tiros a 22 personas en un Walmart de El Paso, Texas. No podía ser más oportuno. Era una guía titulada: “Tragedia por balacera: Cómo hacer frente a la crisis”.

Ese mismo fin de semana Escobar se sumó a una creciente lista de legisladores que deben lidiar con matanzas en gran escala en sus distritos.

Y pronto se dio cuenta de que ninguna guía sobre la logística del manejo de una crisis te prepara para los sonidos y lo que se ve en este tipo específico de episodio en la ciudad donde vives. El lunes, dos días después de la matanza, a Escobar se le quebró la voz al relatar la historia de un hombre que recibió una llamada de su esposa, una de las víctimas de la balacera. Había recibido un balazo en las piernas y no podía encontrar a su hija. Ambas sobrevivieron, dijo Escobar.

“El dato significativo que escucho una y otra vez es que no las veía (a sus víctimas) como personas”, dijo la legisladora acerca del agresor en una llamada telefónica. “Para él, no eran seres humanos”.

La matanza agrega otro capítulo a la rica historia de Escobar, mujer de 49 años, con dos hijos, casada con un juez de inmigración que pasó dos décadas en cargos locales antes de llegar este año a Washington como parte de una nueva camada de legisladores jóvenes que están causando olas. Es la primera hispana representante de su distrito y la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi la tiene como uno de los principales referentes en el debate sobre la seguridad en la frontera con México.

“Se ha ganado el respeto de todos por ser una persona que escucha a los demás y a quien los demás prestan atención”, dijo Pelosi a la Associated Press.

Escobar, una mujer que derrocha optimismo, es una estadounidense de tercera generación que pasó su infancia en una granja lechera de El Paso, una ciudad industrial que fue la capital mundial de los jeans en las décadas de 1970 y 1980. Regresó después de completar estudios en la Universidad de Nueva York y encontró una ciudad muy golpeada por el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, que hizo que muchos empleos se fuesen del otro lado de la frontera. En el 2006 fue elegida comisionada de condado y cuatro años después fue nombrada jueza.

El Paso ya había comenzado a recuperarse cuando estalló una guerra de narcotraficantes en la vecina Ciudad Juárez de México y miles de personas se vinieron a este lado de la frontera. La economía de la ciudad se recuperó más rápidamente que la del resto del país tras la recesión del 2008.

El Paso es hoy una ciudad mayormente hispana de 700.000 habitantes. La matanza del fin de semana cobró más vidas que todos los asesinatos en El Paso de hace dos años.

Escobar renunció como jueza en el 2017 para buscar la banca en la Cámara de Representantes que dejó vacante Beto O’Rourke, hoy aspirante a la nominación presidencial demócrata. Ganó una primaria con seis participantes con el 61% de los votos y la elección general con casi el 67%.

Pronto se dio a conocer como una incisiva interrogadora de funcionarios del gobierno de Donald Trump en la comisión judicial. Apoya una investigación sobre un posible juicio político a Trump, decisión que facilitó el informe del fiscal especial Robert Mueller sobre una posible obstrucción a la justicia por parte del mandatario.

Ya desde antes Escobar cuestionaba las políticas inmigratorias de Trump y su denigración de los mexicanos, a quienes describió como violadores. En junio del 2018 ella y O’Rourke encabezaron protestas contra la política de separar familias del gobierno de Trump.

Y cuando Trump, en su informe sobre el Estado de la Unión, atribuyó la designación de El Paso como ciudad segura al muro que está construyendo en la frontera, Escobar se vio exasperada y se mofó abiertamente de esa afirmación.

Dice que no participará de la visita de Trump a la ciudad el miércoles, a menos que tenga “la oportunidad de hablar directamente con él”.

¿Qué le diría? Escobar piensa que hay una conexión entre la actitud del agresor hacia sus víctimas en Walmart y el lenguaje que usa Trump al hablar de los inmigrantes.

Le diría que “necesito que admita que deshumanizó a gente que es buena, igual a nosotros. Tiene que volver a humanizarlos”.

Por ahora, Escobar se pasa el receso de agosto consolando a la gente. Asistiendo a vigilias y funerales, y hablando ante las cámaras para reconfortar a la ciudadanía.

La representante Elaine Luria, otra novata demócrata de Virginia que representa a Virginia Beach, donde un individuo mató a 12 personas el 31 de mayo, dijo que se comunicó con Escobar durante el fin de semana y le ofreció ayuda, además de la guía sobre cómo lidiar con este tipo de tragedias, “actualizada a partir de nuestra experiencia”.

“Le dije que el solo hecho de estar allí es importante”, relató. “Sentí que mi deber era dar abrazos”.

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El reportero de la Associated Press Will Weissert colaboró en este despacho.

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Kellman está en http://www.twitter.com/APLaurieKellman