Confusión obstaculizó la respuesta médica

Aunque había helicópteros no se usó ninguno para trasladar a las víctimas, y las decenas de vehículos policiales complicaron el acceso de las ambulancias

UVALDE, Texas

Pocas ambulancias disponibles, autos policiales impidiendo el acceso de vehículos médicos y helicópteros con suministros sanguíneos cruciales, estacionados a kilómetros de distancia de la escuela primaria “Robb” causaron demoras en la atención médica para las víctimas de la masacre escolar en Uvalde, Texas, según un reporte publicado el martes.

Nuevos documentos obtenidos por The Texas Tribune, ProPublica y The Washington Post sobre la masacre del 24 de mayo __ en la que 19 estudiantes y dos maestras fueron asesinados en la Escuela Primaria Robb __ muestran un retraso en la respuesta médica al tiroteo debido a la confusión y los bloqueos en calles y accesos.

Los documentos muestran un nuevo ángulo sobre los retrasos médicos ese día, sumándose al escrutinio que enfrentan las autoridades locales, estatales y federales sobre la respuesta tardía a la masacre, luego de que los agentes de policía esperaron 77 minutos para confrontar al agresor.

Según los medios noticiosos, un funcionario del departamento de bomberos, que no fue identificado, les dijo a los helicópteros con suministros sanguíneos cruciales que esperaran en un aeropuerto cercano en lugar de aterrizar en la escuela. Aunque había helicópteros disponibles, no se usó ninguno para trasladar a las víctimas desde la escuela, y las decenas de vehículos policiales estacionados en las calles complicaron el acceso de las ambulancias hasta las víctimas.

Algunos vehículos policiales estaban cerrados con llave, por lo que no se pudieron mover rápidamente, obligando a los operadores de ambulancia a buscar desesperadamente nuevas rutas para llegar a la escuela, incluso, a través de los jardines de algunos residentes. Aunque había dos ambulancias afuera de la escuela primaria de Texas, mientras el agresor continuaba en las instalaciones, no fueron suficientes para las 10 víctimas con heridas de bala que seguían con vida.

  • Treinta y tres minutos después de que la policía esperó más de una hora para enfrentar y abatir al atacante, una ambulancia seguía intentando llegar a la escuela, según the Tribune.

Los documentos muestran que tres de las víctimas tenían pulso al momento en que fueron retiradas de la escuela y posteriormente fallecieron, dos de las cuales no tuvieron acceso a recursos críticos que se esperaría que hubiera.

Otra de las víctimas sobrevivió una hora después de haber sido baleada, y fue colocada en una ambulancia que finalmente pudo acceder al aula, pero murió en camino al hospital. Otros seis estudiantes, incluyendo uno que estaba gravemente herido, fueron trasladados al hospital a bordo de un autobús escolar y sin personal médico capacitado, según los registros de Texas EMS que fueron analizados por los medios noticiosos.

Debido a que aún no se han dado a conocer los reportes de las necropsias, se desconoce si alguna de las víctimas pudo haber sobrevivido en caso de que la respuesta de los servicios de emergencia hubiera sido distinta.

Sin embargo, algunos expertos dijeron a los medios noticiosos que al menos una de las víctimas, la maestra Eva Mireles que fue baleada en los primeros minutos del ataque, pudo haber sobrevivido, ya que estaba consciente al momento en que fue encontrada.

Según los documentos, Mireles recibió atención inicial en el lugar debido a que no había una ambulancia disponible de inmediato, y se tomó la decisión de no trasladarla al hospital. Murió más tarde en una ambulancia que nunca salió de las instalaciones de la escuela.

Otra maestra, Elsa Ávila, quien se encontraba en un aula cercana a la de Mireles, dijo en septiembre a The Associated Press que fue de las primeras personas en ser baleada. Avila fue sacada por una ventana de su aula una hora más tarde y sobrevivió.

Los Rangers de Texas, una división del Departamento de Seguridad Pública del estado, continúan con su investigación sobre la respuesta al ataque. La fiscal de distrito del condado de Uvalde, Christina Mitchell Busbee, encargada de investigar la respuesta al incidente, revisará los resultados y podría decidir presentar cargos penales contra los agentes que se presentaron en la escuela.