Ranchero ‘cazaba’ ilegales

Testifica mexicano, “Vi a Gabriel”, refiriéndose al hombre que falleció por los disparos, “Se agarró el pecho y dijo, ‘Me dieron’; puso los ojos en blanco y cayó”

  • PHOENIX, Arizona 

Un ciudadano mexicano testificó ayer viernes sobre el momento en que un compañero migrante fue asesinado a tiros en un rancho de Arizona, mientras cruzaban ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos.

El hombre, a quien se identificó sólo con las iniciales D.R.R. para proteger su identidad, dijo a través de un intérprete que los disparos sonaron sin previo aviso y que por ello su grupo no sabía de dónde venían.

“Yo no hice nada. Vi a Gabriel”, dijo, refiriéndose al hombre de 48 años que falleció por los disparos: Gabriel Cuen Buitimea. “Se agarró el pecho y dijo: ‘Me dieron’, puso los ojos en blanco y se cayó”.

El testimonio se produjo durante una audiencia de presentación de pruebas en un tribunal de Nogales, Arizona, para George Alan Kelly, el ranchero de 74 años acusado de matar a Cuen Buitimea.

Kelly está acusado de un cargo de homicidio en segundo grado y de dos cargos de agresión con agravantes contra dos migrantes, incluido el que testificó el viernes. Su abogada, Brenna Larkin, presentó la declaratoria de inocente en su nombre.

Kelly fue acusado inicialmente de homicidio en primer grado, pero los fiscales cambiaron la acusación. No explicaron por qué durante la audiencia.

Larkin pidió un aplazamiento de la audiencia para poder prepararse para la nueva acusación, pero el juez de paz Emilio G. Velázquez denegó su petición.

La audiencia en la Corte de Justicia del condado Santa Cruz también tenía por objeto determinar cuestiones de hecho materiales en el caso y permitir a la defensa de Kelly llamar a testigos. A media tarde, sólo habían testificado el migrante D.R.R. y un detective de la policía del condado.

D.R.R. declaró que él y Cuen Buitimea habían pagado para cruzar la frontera el 30 de enero desde Nogales, México, y que se dirigían a Phoenix. También dijo que ninguno de los dos llevaba armas. Cuen Buitimea llevaba una mochila verde camuflada y una bolsa en el cinturón.

Según D.R.R., estaban a 3-4 metros (yardas) de la carretera, cuando de repente oyeron disparos. Cuen Buitimea resultó herido por el cuarto disparo, pero en total se efectuaron 15 o 16 disparos, según declaró.

“Corrí 20 metros (22 yardas) cuando me di vuelta para verlo (a Kelly)”, dijo D.R.R. “Me di vuelta para ver si eran agentes del gobierno los que venían a por nosotros. Pude saltar y salté el muro de vuelta a México”.

Los fiscales afirman que Kelly abrió fuego con un rifle AK-47 contra unos ocho migrantes desarmados que encontró en su rancho ubicado a las afueras de Nogales, alcanzando a Cuen Butimea por la espalda cuando intentaba huir. 

Kimberly Hunley, fiscal adjunta del condado, dijo que la fiscalía, el tribunal y el departamento del sheriff “han recibido comunicaciones inquietantes, algunas de naturaleza amenazante, que parecen indicar una amenaza continua a la seguridad de las víctimas.”

Al argumentar en contra de reducir la fianza de 1 millón de dólares en efectivo impuesta a Kelly, Hunley dijo esta semana que los comentarios del ranchero no coincidían con lo que los testigos del grupo dijeron a la policía, y que su historia ha cambiado significativamente con el tiempo.

Larkin ha afirmado que Kelly no disparó contra Cuen Buitimea, sino que ese mismo día efectuó disparos de advertencia a contrabandistas que portaban rifles AK-47 y mochilas en su propiedad.


EVADEN DISPAROS, HUYEN POR VALLA

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Dos de los migrantes declararon posteriormente a las autoridades que Kelly también les había disparado, pero que no les había dado y que habían logrado escapar por la valla y regresar a México.

Según la fiscalía, Cuen Buitimea vivía al sur de la frontera, en Nogales. Los registros judiciales muestran que fue condenado por entrar ilegalmente en Estados Unidos varias veces y deportado de vuelta a México, la última vez en 2016. D.R.R. también testificó que ha cruzado la frontera ilegalmente en múltiples ocasiones.

El miércoles, Velásquez ordenó que se cambiara la fianza de Kelly en efectivo a una de caución, lo que permitió a éste poner su rancho y su casa como garantía. La fianza se depositó ese mismo día.