Afirman que existe base extraterrestre en la playa Miramar

Hay hasta un restaurante que se llama ‘Ricos’ ambientado en la temática

Ciudad de México.- En playas de Miramar, Tamaulipas, se ubica una de las leyendas más fascinantes sobre el fenómeno ovni en la República Mexicana. En el malecón hay un restaurante que se llama "Rico’s" ambientado en la temática extraterrestre, y también decenas de vendedores que en sus puestos tienen aliens y ovnis para ofrecer al turista. Todo ello surge debido a la creencia de que frente a playas de Miramar se ubica una base submarina extraterrestre conocida como Amupac. 

Estos días he tenido la oportunidad de visitar este lugar en compañía del principal investigador de la zona, Juan Carlos Ramón López, quien lleva décadas estudiando el tema junto con su grupo AICOT (Asociación para la Investigación Científica del fenómeno Ovni en Tamaulipas). 

  • Según me contó, a partir de los años 70, aproximadamente, surgen en esta región numerosos grupos de contactados que celebraban reuniones semanales donde practicaban meditación para conectarse con los extraterrestres e incluso encuentros previa cita donde vivían espectaculares avistamientos. 

Al parecer, el origen de estos grupos es una señora que vivía en la cercana Huasteca, doña Lipa, quien tuvo un encuentro ovni mientras lavaba ropa en el río, recibiendo un rayo de luz por parte de este objeto y, a partir de entonces, desarrollando dones como la sanación o la precognición. 

En torno a ella empezaron a surgir grupos de contactados que vivían en la zona de Playas de Miramar, en concreto, ingenieros químicos de la empresa Petrocel, que fueron de los primeros en recibir información sobre la supuesta base extraterrestre

 

EXPERIENCIAS DE PESCADORES

La información de los contactados se complementaba con la de pescadores que aseguraban haber visto a extraños buzos sumergirse en las aguas, frente a la desembocadura del río Pánuco, junto a las escolleras que lo unen al mar. 

Encuentros que enfermaban a aquel que observaba a estos personajes, debido al miedo a lo desconocido. Uno de estos grupos de ingenieros recibió supuesta comunicación por parte de los extraterrestres de la base, explicándoles que debían sembrar en la playa, cada cien metros, unas barras metálicas que les ayudarían a protegerse de los fenómenos climáticos que podían afectar enormemente Miramar en los años venideros. Así, los contactados cumplieron con la petición y colocaron las barras.