Publicidad oficial no será instrumento de control político

Jesús Ramírez Cuevas, quien será el próximo titular de la Coordinación General de Comunicación Social (CGCS) de la Presidencia de la República en la gestión de Andrés Manuel López Obrador, enumera los cambios por venir: la eliminación de las coordinaciones de comunicación en dependencias públicas, el recorte de 50% en gastos publicitarios, la protección a los periodistas.

Y adelante que su área concentrará funciones que, en materia de comunicación, hoy ostenta la Secretaría de Gobernación.

–¿Por qué suponer que una centralización en la Presidencia de la República no significa un robustecimiento de ese control? –se le pregunta.

–Porque no se trata de crear un súper poder, sino de conseguir una mayor eficacia en las tareas y tener control del gasto público.

En entrevista, Ramírez Cuevas insiste: Para garantizar la libertad de expresión, la rendición de cuentas y la eficacia del modelo comunicacional, la apuesta es diseñar reglas claras a partir de una consulta con medios de comunicación, periodistas, expertos y organizaciones ciudadanas antes del 1 de diciembre.

Desde el pasado 12 de julio López Obrador anunció la desaparición de las oficinas de Comunicación Social. El 21 de agosto lo reiteró.

Sin diagnóstico ni cifras oficiales del aparato de comunicación peñanietista (su aproximado es que cuesta mil 250 millones anuales), pues hasta ahora no se ha reunido con Eduardo Sánchez, quien le entregará la CGCS, Ramírez Cuevas delinea su plan:

La CGCS –dice– ampliará sus funciones: llevará la comunicación e imagen del presidente, definirá la política de información de todo el gobierno federal y asumirá las funciones de asignación publicitaria.

Añade: "Hay distorsiones muy grandes en la relación entre dependencias y medios, por el dinero y porque se han convertido en oficinas para el lucimiento y proyección política del funcionario en turno. Nosotros creemos en la comunicación como un servicio público para la transparencia, que explique la toma de decisiones y dé contexto a sus posicionamientos".

"Poquito porque es bendito"

El 3 de mayo, durante la campaña, López Obrador se reunió con la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión y anunció su decisión de mantener la publicidad oficial, pero evitando el dispendio actual: "Poquito porque es bendito", expuso.

Cada año se ha registrado un sobreejercicio del gasto en publicidad –cercano a los 3 mil millones presupuestados– que termina triplicándose, como ocurrió este el último año del gobierno de Peña Nieto.

–Cuando se habla del recorte en publicidad, ¿se habla del monto presupuestado o ejercido? –pregunta el reportero a Ramírez Cuevas.

–El recorte será sobre lo gastado. Finalmente, eso es lo que ha habido. No podemos hacerlo sobre lo presupuestado porque el recorte sería tremendo. Por el momento, será de 50% de lo ejercido.

Además, sostiene, se erradicará el gasto opaco y discrecional por publirreportajes o entrevistas pagadas de funcionarios que no están cuantificadas ni aparecen en la contabilidad.

El entrevistado asegura que su objetivo es tener reglas claras y transparentar los presupuestos y las razones por las cuales se contrata publicidad en los medios, así como igualar condiciones –es decir, no privilegiar ningún medio ni tener favoritismos– y evitar el control de contenidos.

Aclara: "No todos los medios son iguales, no sólo por su alcance, audiencia y número de lectores, sino también por el papel que juegan en el país, y tendrá que considerarse su aporte e importancia cultural. Eso va a ser más difícil de medir, pero sabemos que necesitamos su contribución a la vida democrática.

"Tenemos que reconocer a los medios que han impulsado un periodismo de investigación, crítico, que han sido castigados por las políticas de los gobiernos anteriores. Se trata de que no sufran esa situación y se reconozca su trabajo. Lo mejor sería que estuviera normado."