Deprimido y casi sin estómago, así está Ovidio, dice defensa

Ovidio es un joven mucho más delgado de como se veía en las fotos que circularon en octubre de 2019

Soltó el comentario, previo a pedirle al juez de control, Gregorio Salazar Hernández, que instruyera a las autoridades penitenciarias brindarle el tratamiento médico a sus trastornos emocionales y permitirle el acceso a los medicamentos gástricos.

"Sin prejuzgar si son ciertos o no (sus problemas de salud), se instruye brindar la atención y los medicamentos a cada uno de sus padecimientos a la brevedad", acordó el juzgador.

Antes de hacer su aparición en la sala de audiencias, el hijo de Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", se reunió alrededor de 15 minutos en un cubículo contiguo, a puerta cerrada, con sus abogados. 

"Me mandó Juan Rivera... Acuérdese del amparo", se oyó decir a Díaz Mendieta, en ese breve encuentro del que los defensores públicos federales fueron los primeros en salir.

El capo extraditable de 32 años de edad entró a la sala de audiencias a las 13:27 horas, vestido con un pants grueso color gris Oxford y cubrebocas blanco. La expresión de su rostro era de desconcierto.

Ovidio es un joven mucho más delgado de como se veía en las fotos que circularon en octubre de 2019, después del "Culiacanazo", y apenas debe rebasar los 1.60 metros de estatura.

Mantuvo una postura encorvada y su tez blanca parece demasiado pálida en el contraste con el castaño oscuro de su cabello. Ayer todavía conservaba la barba y no le habían cortado el pelo. 

Desde las 13:30 hasta las 14:21 horas, en que se desarrolló la diligencia, la sala estuvo vigilada por unos 10 elementos de la Guardia Nacional. 

El perímetro del Penal del Altiplano, donde se encuentra este centro de justicia, también estaba rodeado por agentes de la corporación y militares.

En todo momento, "El Ratón"estuvo atento a las incidencias de su audiencia informativa. Sólo hizo uso de la voz para identificarse y expresar monosílabos como respuesta a los requerimientos del juez.

Con un "sí", designó como sus defensores a los tres litigantes que lo acompañaron: Juan Clemente, Julio Segura y Díaz Mendieta.

"Señor Ovidio Guzmán ¿quisiera hacer alguna manifestación?", preguntó el impartidor de justicia.

"No, ninguna", respondió con voz grave, aunque de volumen bajo y con marcado acento sinaloense. 

"¿Le queda clara la información?", interrogó el juez,

"Sí", expresó el "Chapito".

La únicas ocasiones en que dijo más de dos palabras fueron cuando pronunció su nombre, al principio, y, al final, cuando también designó como sus defensores a otros dos abogados sinaloenses que no estuvieron presentes en la audiencia de ayer.

"Juan Rivera Angulo y Ernesto López Benítez", mencionó Ovidio, inclinado hacia el micrófono, sentado en medio de sus tres abogados que lo asistieron durante el trámite.

Niegan cerrar audiencia

A las 11:00 horas, cuando estaba programada la audiencia y Ovidio Guzmán López aún no estaba en la sala, la Fiscal Elizabeth Ramírez Vicente pidió al juez Salazar Hernández acordar que esta diligencia fuera privada, es decir, sin público ni medios de comunicación.

Su principal argumento fue que Estados Unidos pidió resguardar la información de su solicitud de detención con fines de extradición, además de que se trataba de información reservada, conforme a la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

El juzgador, sin embargo, reviró que esta petición no tenía un fundamento legal, pues la audiencia era de carácter informativo y no para conocer el contenido de la petición formal con la acusación completa, la cual deberá entregar Estados Unidos a más tardar en 60 días.

 
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