La democracia de AL, en voz de 5 mujeres

Féminas de la región que han alcanzado altos cargos en la política y la justicia responden sobre la salud del sistema y los desafíos a los que se enfrentan

Este viernes se conmemora el Día de la Democracia y cinco mujeres que han conquistado roles de poder en la política y la justicia en Argentina, Brasil, Colombia y México responden a Lideresas de Latinoamérica sobre cómo protegerla y los desafíos que enfrentan como mujeres. Las preguntas fueron las mismas para todas, alrededor de la crisis de la democracia y de cuál es la que se puede construir.

¿Cómo definiría el estado de la democracia en su país y cuál es el principal desafío que enfrentan las mujeres?

Norma Piña, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de México. La democracia y la igualdad se viven día a día. Es en este sentido donde se presentan desafíos particulares para las mujeres. Cuando pensamos en el patriarcado, podemos encontrar una similitud con los ataques a la democracia que sufre nuestra región: ambos han sabido adaptarse a los cambios sociales para preservar el poder en manos de unos cuantos. Desgraciadamente, la perpetuación de la desigualdad se ha podido instalar sin mayores cuestionamientos en nuestra cotidianidad.

Un Estado donde las mujeres siguen viviendo con miedo, enfrentando cada día violencias que ponen en riesgo o acaban con sus vidas; donde siguen recayendo sobre ellas roles y estereotipos que invisibilizan el papel fundamental de su participación en la vida diaria, como ocurre con los cuidados, sin los cuales no existiría la sociedad y que realizan primordialmente las mujeres. Un Estado en el que el piso no es parejo para las mujeres, pues cada paso y conquista hacia la igualdad nos cuesta desproporcionada o innecesariamente. Un Estado así no puede presentarse o creerse democrático.

PATRICIA MERCADO

Senadora de México por el Movimiento Ciudadano y excandidata a la Presidencia de su país en 2006. El mayor pendiente que enfrentan las democracias de Latinoamérica es la profunda desigualdad. Este desencanto de millones de personas es aprovechado por ciertos liderazgos para atacar y desmontar las instituciones democráticas. Por eso tendríamos que poner la prioridad de construir Estados de bienestar que garanticen la igualdad de oportunidades prometida.

La democracia no termina de consolidarse en México. Los gobiernos divididos han sido una experiencia positiva para generar acuerdos en la diferencia. Por ejemplo, las reformas político-electorales se adoptaron por consensos generales en los últimos 27 años, al menos. En estos momentos, hay una pausa en este proceso de consolidación democrática, pues abundan las acciones contra la división de poderes, contra los órganos autónomos y contra la separación entre la función pública y la vida partidista.

SILVIA LOSPENNATO, diputada nacional de Argentina por el interbloque Juntos por el Cambio. En la Argentina estamos cumpliendo 40 años de democracia en los próximos meses, un largo periodo de estabilidad política y respeto irrestricto de los derechos humanos. Una estabilidad política que no fue acompañada del mismo nivel de estabilidad económica porque en estos 40 años hemos atravesado grandes crisis económicas con sus consecuencias sociales que han deteriorado la calidad de vida de millones de argentinos. Sin embargo, aun en los momentos más críticos, las instituciones democráticas fueron centrales para procesar las crisis en el marco de la Constitución Nacional.

NORMA PIÑA. Una de las conquistas más representativas del movimiento de las mujeres y personas LGBTIQ+ es la de ocupar posiciones de poder. El camino ha sido largo, pero los resultados generales han sido buenos. En México se ha ido construyendo la paridad desde 1997 y no fue sino hasta 2019 que, a nivel constitucional, conseguimos la llamada "paridad en todo". Por su parte, hasta las elecciones de 2021, los partidos políticos tuvieron que garantizar candidaturas de personas LGBTIQ+, entre otros grupos históricamente discriminados, como personas indígenas, afrodescendientes y con discapacidad.

CAROLINA GIRALDO. En el caso de las personas diversas, las elecciones legislativas de marzo de 2022 marcaron un hito crucial para la historia de la participación política de las personas LGBTI+ en Colombia. Actualmente, en el Congreso de la República somos siete los congresistas abiertamente diversos. Este es un hecho histórico en un país donde la discriminación aún es evidente y cobra vidas, y en una institución en la que tradicionalmente se han evitado los debates sobre los derechos de la población LGBTI+.

ERIKA HILTON. Varios factores, pero un buen comienzo es que los partidos políticos inviertan realmente en estas candidaturas con apoyo financiero, legal, político, visibilidad, y no solo utilicen a mujeres, personas negras, indígenas y LGBTQI+ como tokens, en una fachada representativa y diversa, cuando el poder político sigue concentrado en manos de hombres blancos ricos, herederos de décadas de dominio político en todo el mundo.


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