Todos son culpables, menos yo: Netanyahu

Una lista creciente de funcionarios israelíes acepta la responsabilidad por no haber podido impedir el brutal ataque de Hamás a poblaciones del sur de Israel el 7 de octubre, la incursión que provocó la guerra en curso entre el Estado judío y la milicia islámica

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Pero en esa lista hay alguien que brilla por su ausencia: el primer ministro Benjamin Netanyahu.

Tras el horrendo asalto, la jornada más letal para los israelíes en los 75 años transcurridos desde la fundación del país, Netanyahu se ha negado reiteradamente a una rendición de cuentas.

En cambio, echa culpas a diestra y siniestra, lo cual, según sus detractores, es más propio de un líder preocupado por su propia supervivencia política que de un estadista que busca tranquilizar y conducir una nación traumatizada.

{"quote":""Netanyahu libra una batalla personal por su supervivencia y le da prioridad por encima de la conducción de la guerra de Israel contra Hamás", dijo el periodista Anshel Pfeffer, autor de una biografía del primer ministro. "Como parte de esa batalla, está dispuesto a difamar a los comandantes del ejército y los servicios de inteligencia"."}, .


Cuando cientos de milicianos de Hamás derribaron los sistemas de seguridad supuestamente impenetrables de Israel y arrasaron sus poblaciones, las fuerzas de seguridad de las que se hace tanto alarde fueron sorprendidas con la guardia baja. Fueron asesinadas unas 1.400 personas, y los soldados tardaron horas en llegar. La guerra ha matado a más de 9.000 palestinos, según