Ataque de Hamas y represalia israelí dejan cientos de muertos y heridos

Hamas lanzó miles de cohetes y envió a decenas de combatientes a poblaciones israelíes cerca de la Franja de Gaza

  • JERUSALÉN

Hamas lanzó miles de cohetes y envió a decenas de combatientes a poblaciones israelíes cerca de la Franja de Gaza en un sorpresivo ataque matutino durante una importante festividad judía el sábado, en el que mató a decenas de personas y causó estupor en el país. Israel dijo que estaba en guerra con Hamas y lanzó incursiones aéreas a Gaza, jurando cobrar un "precio sin precedentes".

Horas después, un ataque aéreo israelí destruyó un rascacielos de 14 pisos en el centro de la Ciudad de Gaza donde viven decenas de familias. El inmueble también albergaba oficinas relacionadas con los grupos militantes Hamas y Yihad Islámica.

Israel dio a los habitantes un aviso de 10 minutos antes de destruir el edificio, que fue evacuado. No hubo heridos.

Abu Obeida, portavoz del ala militar de Hamas, prometió una dura respuesta. "Tel Aviv debe ponerse en pie y esperar nuestra respuesta contundente", dijo.

Varias horas después del comienzo de la incursión, combatientes de Hamas mantenían enfrentamientos en varias localidades israelíes. El servicio de rescate israelí dijo que al menos 70 personas murieron y cientos resultaron heridas, en el ataque más letal que sufre Israel en muchos años. Un número no determinado de soldados y civiles israelíes fueron capturados y llevados a Gaza, según confirmó un vocero militar israelí.

La represalia israelí cobró al menos 198 vidas y dejó unos 1.610 heridos, dijo el ministerio de Salud palestino en Gaza.

La fuerza, complejidad y sincronización del ataque causaron estupor en los israelíes. Los combatientes de Hamas utilizaron explosivos para abrirse paso a través de a cerca que encierra el territorio y luego cruzaron en motos, camionetas, parapentes y lanchas a motor por la costa.

En las calles de las poblaciones israelíes se veían cuerpos de civiles israelíes y milicianos de Hamas. Fotos de Associated Press mostraron a una anciana israelí rodeada por hombres armados y llevada a Gaza en un carrito de golf y otra entre dos combatientes en una moto. Imágenes en redes sociales mostraban a combatientes desfilando por las calles de Gaza en lo que parecían ser vehículos militares israelíes, así como una turba que arrastraba y pisoteaba el cuerpo de un soldado israelí.

El asalto amenazaba con escalar a un conflicto más amplio, como ha sucedido en enfrentamientos anteriores entre Hamas e Israel, que han provocado muerte y destrucción generalizada en la Franja de Gaza y disparos de cohetes israelíes durante días.

"Estamos en guerra", dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un discurso televisado en que declaró la movilización militar masiva. "No una ´operación´, no un ´asalto´, sino en guerra".

"El enemigo pagará un precio sin precedentes", dijo, y añadió que Israel "responderá con fuego de una magnitud que el enemigo no ha conocido".

Por su parte, el furtivo jefe del ala militar de Hamas, Mohammed Deif, dijo que el ataque era en respuesta al bloqueo de Gaza, las incursiones israelíes a ciudades de Cisjordania durante el último año, la violencia en Al Aqsa —el sitio sagrado de Jerusalén que los judíos llaman el Monte del Templo—, los ataques crecientes de colonos judíos a palestinos y el crecimiento de los asentamientos. El ataque matutino, dijo, fue apenas el comienzo de lo que llamó "Operación tormenta Al-Aqsa".

"Basta ya", dijo Deif, quien no aparece en público, en un mensaje grabado, al llamar a los palestinos de Jerusalén oriental y el norte de Israel a sumarse a la lucha. "Hoy el pueblo recupera su revolución".

Horas después, en una reunión con altos cargos de seguridad, Netanyahu dijo que la principal prioridad era "limpiar la zona" de infiltrados y, después, "cobrar un precio enorme al enemigo" y proteger otras zonas para que ningún otro grupo insurgente se una a la guerra.

La grave invasión coincide con el Simjat Torá, un día normalmente festivo en el que los judíos completan el ciclo anual de lectura de su libro sagrado, la Torá, y revivió el doloroso recuerdo de la Guerra de Yom Kippur de 1973, casi 50 años después. Entonces, los enemigos de Israel lanzaron un ataque sorpresa en el día más sagrado del calendario judío.

Las comparaciones con uno de los momentos más traumáticos en la historia israelí agudizaron las críticas a Netanyahu y a sus aliados de ultraderecha, que han defendido medidas más agresivas contra las amenazas procedentes de Gaza. Los comentaristas políticos criticaron al gobierno por incapacidad para anticipar lo que parecía un ataque inédito de Hamas por su nivel de planificación y coordinación.

El ejército de Israel atacó objetivos en Gaza en respuesta a los alrededor de 2.500 cohetes que hicieron sonar constantemente las sirenas antiaéreas en lugares tan al norte como Tel Aviv y Jerusalén, a unos 80 kilómetros (50 millas). Dijo que sus fuerzas libraban tiroteos con insurgentes de Hamas que se habían infiltrado en al menos siete lugares. Los combatientes se colaron por la valla fronteriza e incluso llegaron por aire en parapente, añadió.

La televisión israelí emitió imágenes de explosiones que rompieron la cerca fronteriza, seguidas de lo que parecían ser pistoleros palestinos entrando a suelo israelí en motocicletas. Al parecer, algunos insurgentes se habrían desplazado en camionetas.

No estuvo claro de inmediato qué motivó el operativo de Hamás, que seguramente requirió meses de preparación.

Pero en el último año, el gobierno de ultraderecha de Israel ha acelerado la construcción de asentamientos en la Cisjordania ocupada, la violencia de los colonos ha desplazado a cientos de palestinos que vivían en esas zonas y se han incrementado las tensiones en torno a lugar sagrado para judíos y musulmanes en Jerusalén.

En un discurso televisado, el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, advirtió que la milicia había cometido "un grave error" y prometió que "el estado de Israel ganará esta guerra".

Las naciones occidentales condenaron la incursión de Hamás y reiteraron su apoyo a Israel, mientras que otras pidieron contención a ambas partes.

"Estados Unidos condena de forma inequívoca los ataques no provocados de los terroristas de Hamas contra civiles israelíes", dijo Adrienne Watson, vocera del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense. "Apoyamos firmemente al gobierno y al pueblo de Israel y transmitimos nuestras condolencias por las vidas israelíes perdidas en estos ataques".

Arabia Saudí, que ha mantenido conversaciones con Washington para la normalización de sus relaciones con Israel, pidió contención a los dos bandos.

La ofensiva insurgente coincide con una histórica división en Israel por la reforma judicial propuesta por el gobierno de Netanyahu. Las manifestaciones masivas contra el plan sacaron a cientos de miles a las calles y llevaron a cientos de reservistas militares a evitar el servicio voluntario — unas reacciones que han generado dudas acerca de la preparación del ejército para el combate y sobre su capacidad de disuasión.

La incursión supone un importante logro — y una escalada — para Hamas y ha obligado a millones de israelíes a refugiarse en lugares seguros de las explosiones de los proyectiles y de las continuadas balaceras con los insurgentes. Ciudades y pueblos se vaciaron mientras el ejército cerraba carreteras próximas a Gaza. Tanto el servicio de emergencias israelí como el Ministerio de Salud palestino pidieron a la población que done sangre.

"Entendemos que esto es algo grande", dijo el teniente coronel Richard Hecht, un vocero del ejército israelí, a reporteros, añadiendo que se ha llamado a los reservistas a filas.

Hecht se negó a comentar cómo consiguió Hamás sorprender al ejército. "Es una buena pregunta", añadió.

Ismail Haniyeh, el líder exiliado de Hamás, dijo que los combatientes palestinos estaban "comprometidos en estos momentos históricos en una operación heroica" para defender la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén y a los miles de prisioneros palestinos retenidos por Israel.

Israel ha levantado una enorme cerca a lo largo de su frontera con el enclave palestino para evitar las infiltraciones. El muro es profundo y está equipado con cámaras, sensores de alta tecnología y tecnología de escucha.

Israel mantiene un bloqueo sobre la Franja desde que Hamas, un grupo insurgente islámico que se opone a Israel, se hizo con el control del territorio en 2007. Los enconados enemigos han librado cuatro guerras desde entonces. Además, ha habido numerosos choques menores entre las tropas israelíes y Hamas y otros grupos más pequeños del territorio.

El bloqueo, que restringe la entrada y salida de personas y bienes, ha devastado la economía de la Franja. Israel dice que es necesario para impedir que los grupos insurgentes amplíen sus arsenales, pero los palestinos sostienen que equivale a un castigo colectivo.

El lanzamiento de proyectiles se produce en un momento de intensos combates en Cisjordania, donde casi 200 palestinos han perdido la vida en incursiones israelíes en lo que va de año. Israel sostiene que la mayoría de los fallecidos son insurgentes, pero entre las víctimas hay también jóvenes palestinos que lanzaban piedras en protesta por las redadas y transeúntes inocentes.

Los ataques palestinos contra israelíes se han cobrado la vida de más de 30 personas desde principios de 2023.

Israel capturó Cisjordania, además de Jerusalén Este y la Franja de Gaza, en la Guerra de los Seis Días de 1967.