Muere más gente por opiáceos que por armas

A medida que las tendencias cambian con los contrabandistas y con las organizaciones, intentamos cambiar con ellos, asegura agente especial

McAllen, Texas.- Una gran parte de medicamentos opiáceos y drogas como la cocaína, marihuana y metanfetaminas que se distribuyen en los Estados Unidos pasan primero por el Valle y es un crimen que preocupa a la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de McAllen.

Según Maria Michel-Manzo, Agente Especial Asistente de la oficina de HSI McAllen, los contrabandistas se están volviendo más creativos al ocultar los narcóticos.

“A medida que las tendencias cambian con los contrabandistas y con las organizaciones, intentamos cambiar con ellos. No significa que se haya ralentizado o visto una disminución, pero hemos aumentado nuestra tecnología y nuestras formas de detectar sus nuevas tendencias “, explicó.

Michel-Manzo agrega que su objetivo para las Investigaciones de Seguridad Nacional es encontrar, desmantelar y desmantelar la organización criminal transnacional, todo para avanzar en la investigación y llevarla al siguiente nivel.

Ella agrega que este año a lo largo de su oficina ha realizado un total de 457 arrestos criminales y contando.

Agregó que los narcóticos que continúan viendo un aumento incluyen metanfetamina, cocaína y heroína.

MUERTES POR OPIACEOS

En Estados Unidos mueren más personas por consumo abusivo de opiáceos que por armas de fuego: así es la crisis de los opiáceos

Durante el año 2016, 15 mil 094 personas murieron en Estados Unidos a causa de las armas de fuego; en ese mismo año, más de 20 mil sufrieron una sobredosis por abuso de opioides sintéticos y murieron a raíz de ello.

La sobredosis por opiáceos es ya una causa de muerte más importante en Estados Unidos que las armas de fuego, sobre todo en el caso de los menores de 50 años. Así es como la llamada “crisis de los opiáceos” se ha convertido en una emergencia de salud pública en los últimos años.

¿Qué es la crisis de los opiáceos?

Casi 100 estadounidenses mueren cada día debido a la sobredosis de opioides: su uso abusivo y la adicción a los mismos se han convertido, en palabras del presidente Trump ya en octubre de 2018 y en lo que resta del 2019 las perspectivas no son nada agradables: es una epidemia y una emergencia de salud pública a la que es necesario poner freno.

Esta situación se lleva gestando desde hace años: si bien el número de muertes por este tipo de sustancias lleva creciendo sin descanso desde los años 90, no fue hasta el año 2012 cuando experimentó una espectacular subida, pasando de los menos de 5 mil casos en ese mismo año a los más de 20 mil  en 2018.

El problema más grave es que muchas de estas sustancias son analgésicos recetados por los médicos: vicodina, codeína y morfina forman parte de este grupo de medicamentos que, desde hace unos años se han recetado sin mesura a los enfermos y pueden resultar adictivos. 

Esto es algo que se ha reflejado incluso en la cultura popular: recordemos como el doctor Gregory House, de la serie House MD, era adicto a la vicodina, un potente agente analgésico para el tratamiento moderado del dolor en este caso causado por el aneurisma que sufrió en su muslo. En esta misma serie podíamos verle tomando píldoras de vicodina como si fueran Lacasitos.

¿Qué son lo opiáceos?

Aunque la nomenclatura suele utilizarse de forma indistinta, los opioides y los opiáceos no son lo mismo. El opioide es la sustancia endógena (producida por nuestro organismo) o exógena (introducida en el organismo) que se une a los receptores opioides que se encuentran en nuestro sistema nervioso central. Dentro de estos, los opiáceos se refieren a los alcaloides naturales del opio y a sus derivados semi-sintéticos: morfina, codeína, heroína, oxicodona y metadona entre otros.

La morfina, la codeína o la oxicodona son opiáceos que se recetan para disminuir el dolor agudo o crónico

Los opioides actúan sobre los receptores opioides de nuestro organismo para reducir la percepción del dolor y llevan usándose desde hace siglos como tratamiento del dolor intenso, pero también para otros fines como el tratamiento de la tos o incluso de la diarrea. Actualmente se utilizan médicamente para tratar los episodios agudos de dolor y el dolor crónico, si bien no existe una evidencia fuerte de su efectividad al tomarlos a largo plazo.

La solución pasa por la prevención: la millonaria demanda de Nueva York a las farmacéuticas

La ciudad de Nueva York es una de las más afectadas en Estados Unidos por esta crisis de los opiáceos: entre tres y cuatro personas mueren a diario en Nueva York debido al abuso de estas sustancias. Esto, además del costo en forma de vidas humanas también supone un gran desembolso económico por parte de la administración que Nueva York ha estimado en 500 millones de dólares anuales.

Debido a esto, como compensación económica y como una manera hacer frente a la epidemia sufrida en Estados Unidos en estos últimos años, la ciudad de Nueva York ha denunciado a siete grandes farmacéuticas y a tres distribuidores de medicamentos solicitándoles estos 500 millones que se usarán para poner en marcha un programa para contrarrestar esta situación.

Tan solo en el año 2016 fueron mil 075 las muertes causadas por sobredosis de opiáceos en Nueva York, sobre todo entre los estratos más pobres de la población (si bien se trata de una epidemia que no hace distinción entre sexos o clases sociales). Esto se debe, en gran parte, a que se han ocultado o se ha mentido sobre los posibles efectos secundarios de estas sustancias, prescribiéndolas de forma masiva y ocultando que los riesgos de tomarlas superan los beneficios.

Nueva York ha sido la última ciudad en sumarse a esta demanda, que ya ha sido planteada en otras ciudades y condados de Estados Unidos.

Los paros cardíacos de pacientes que ingieren opiáceos difieren de otros paros cardíacos

Un informe de la American Heart Association de este 2019, presentó algunos puntos destacados de la investigación realizada por ellos.

Según una revisión de los registros de planes de emergencia en Maine, las personas que sufren paros cardíacos debido a una sobredosis de opiáceos son más jóvenes, tienen menos enfermedades crónicas y es más probable que reciban RCP realizadas por un testigo presencial.

Sin embargo, tienen más probabilidades de sobrevivir el tiempo suficiente para ser ingresados en el hospital.

El estudio reveló que las víctimas de sobredosis de opiáceos que sufren paros cardíacos son claramente distintas de otros pacientes con paros cardíacos. Sin embargo, es más probable que sobrevivan el tiempo suficiente para ser ingresados en un hospital, según la investigación que se presentó en el simposio de ciencias de la reanimación del 2019 de la American Heart Association en Filadelfia.

“Los paros cardíacos provocados por una sobredosis de opiáceos son cada vez más comunes y constituyen una población independiente que se debe investigar y cuidar como un grupo independiente para mejorar los resultados generales”, afirmó la autora principal del estudio, Teresa May, D.O., investigadora del Maine Medical Research Center en Portland.

May y sus colegas identificaron todas las respuestas de emergencia al 911 en Maine de paros cardíacos extrahospitalarios no traumáticos, especialmente los casos de sobredosis de opiáceos o los casos en los que se administró naloxona como medicamento de rescate por sobredosis. 

Los investigadores también analizaron si vivir en áreas urbanas o rurales marca una diferencia y descubrieron que los incidentes relacionados con opiáceos eran tres veces más probables en áreas rurales grandes o metropolitanas que en áreas más pequeñas y remotas.

Después de ajustar los resultados por edad, sexo, ritmo cardíaco inicial desfibrilable, si se presenció el paro cardíaco, si se administró RCP realizada por un testigo presencial y la ubicación rural, las probabilidades de pacientes de sobredosis que sobrevivieron hasta llegar al servicio de urgencias hospitalario fueron un 80% superiores a las de los que padecían paros cardíacos no relacionados con opiáceos.

“En función de nuestros hallazgos, puede que sea apropiado considerar estos casos de paros cardíacos de forma diferente y aumentar la concienciación entre los primeros intervinientes y los profesionales de urgencias de que los paros cardíacos relacionados con opiáceos son distintos de otros casos de paro cardíaco”, comentó May. “Creo que los pacientes que sufren un paro cardíaco debido a una sobredosis de opiáceos se deben reconocer y examinar como un tipo de paciente cardíaco completamente diferente. Pueden requerir un tratamiento prehospitalario e intrahospitalario diferente del de otros pacientes con paros cardíacos”.

En diciembre del 2018, la American Heart Association presentó una nueva serie de cursos de formación online titulada “Capacitación sobre opiáceos para profesionales de la salud” y “Capacitación sobre opiáceos para personal no clínico e intervinientes inexpertos” para formar a personal paramédico, enfermeros, médicos, otros profesionales de la salud de urgencias e intervinientes sobre la mejor forma de reaccionar a emergencias cardíacas por sobredosis de opiáceos.

VÍCTIMAS Paros cardiacos por Sobredosis de opiáceos 

Entre el 2016 y el 2017, se produjeron 3131 respuestas de SEM en Maine debido a paros cardíacos extrahospitalarios, de los cuales 168 se atribuyeron a la sobredosis de opiáceos. En comparación con otras víctimas de paro cardíaco, las víctimas de paro cardíaco asociadas a la sobredosis de fármacos presentaban las siguientes características:

? Eran más jóvenes (35 frente a 62 años).

? Tenían menos probabilidades de sufrir otras enfermedades crónicas.

? Sufrieron paros cardíacos en áreas públicas o con testigos. 

? Tenían una mayor probabilidad de recibir reanimación cardiopulmonar realizada por un testigo presencial (27% frente a un 16%).

? Presentaban una mayor probabilidad de reportar el uso de drogas ilegales.