Más poder para el Ejército

López Obrador ha asegurado que la construcción de las megaobras emblemáticas de la 4T no causará deuda porque se están realizando sin crédito, es dinero del presupuesto público. Por ello es que su manejo y administración van a estar a cargo de las secretarías de Defensa y Marina

CIUDAD DE MÉXICO

La mañana del jueves 4 el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la idea que venía planteando desde el inicio de este año: entregar a la Sedena la custodia de las obras emblemáticas de la 4T: el Tren Maya y los aeropuertos Felipe Ángeles, Palenque, Chetumal y Tulum, las cuales formarán parte de una empresa que será manejada por los militares.

Ante lo dado a conocer, los ingenieros Jorge Arganis Díaz Leal, actual titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), y su antecesor, Javier Jiménez Espriú, quien dimitió el 17 de julio de 2020 cuando López Obrador cedió las aduanas y la marina mercante a la Secretaría de Marina, han desaprobado públicamente que las obras estén a cargo de las Fuerzas Armadas.

En la conferencia mañanera de ese día, en respuesta a una pregunta que no podía ser más ad hoc, el presidente justificó que su decisión es una manera de “blindar” las obras ante la embestida de los gobiernos neoliberales, en caso de que regresaran a la Presidencia; la explicación, en plena referencia a las próximas elecciones presidenciales de 2024.

Pero en la realidad hace meses se concretó la cesión de los derechos de las obras de la 4T a las Fuerzas Armadas.

El 19 de marzo último en Veracruz, López Obrador anunció que el Corredor del Istmo será escriturado a nombre de la Secretaría de Marina y de los estados de Veracruz, Tabasco, Chiapas y Oaxaca, “para que las utilidades sean en beneficio de los trabajadores al servicio del Estado”.

Cuatro días después, Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), dijo que, además de beneficiarse con la construcción, el Ejército aprovechará los recursos económicos que se obtengan de las obras. Por ejemplo, explicó que el aeropuerto de Santa Lucía les fue cedido porque todo lo que se obtenga de éste se destinará al pago de las pensiones de los militares.

“Vamos a tratar de hacer que esto sea un negocio en beneficio del mayor número de mexicanos; qué mejor que el Ejército se encargue de este negocio, nos garantiza muchas cosas y, particularmente, que no se privatice”, dijo.

“Deberían de regresar, pero lo que se robaron; si regresan los neoliberales corruptos van a querer privatizar lo que no pudieron o no les alcanzó el tiempo de entregar”, agregó.

Al exponer que, a diferencia de su gobierno, los del pasado usaron el eufemismo “desincorporar”, en vez de “privatizar” para entregar a la iniciativa privada empresas como Telmex y los bancos, explicó que la 4T tomó la decisión de entregar la custodia de los proyectos emblema de su sexenio a la Sedena.

“Todos van a formar parte de una empresa manejada por la Sedena, porque si estos bienes se quedan en el Fonatur o en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no aguantan ni la primera embestida. 

“Acuérdense lo que hicieron con el Fonatur, que vendían terrenos a siete pesos el metro cuadrado en zona turística; ni lo que cuesta un metro cuadrado de alfombra, y así remataron todo”, ejemplificó. 

Sin deuda

López Obrador aseguró que la construcción de las megaobras no causará deuda porque se están realizando sin crédito, es dinero del presupuesto público.

Por ello, es que el manejo y administración de estas obras van a estar a cargo la Secretaría de la Defensa y la Secretaría de Marina.

Se trata de todo el complejo del Istmo de Tehuantepec, los ramales de Palenque a Coatzacoalcos, de Coatzacoalcos a Salina Cruz, de Ixtepec a Tapachula, los puertos de Coatzacoalcos y de Salina Cruz; todo ese complejo del istmo va a quedar en custodia de la Secretaría de Marina.

Aseguró que 75% de las utilidades de esos complejos va a ser para el pago de pensiones de las Fuerzas Armadas y 25% para el pago de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado.

Aseguró que la estrategia de ceder la administración de las obras a los militares va a garantizar, además, la seguridad en todo el sureste y el Istmo.

El 23 de marzo último, a ocho meses de tomar posesión como titular de la SCT, Jorge Arganis Díaz Leal dijo que la dependencia debe de estar a cargo de ingenieros civiles.

Y en tono de broma dijo: “En lo personal considero muy importante que seamos los profesionales de la ingeniería civil quienes la dirijan (a la SCT) y tengan en sus manos la responsabilidad de guiar su camino (…) A lo mejor me corren por eso, porque ahora están de moda los ingenieros militares. 

“Siempre que digo esto, Cedric (Escalante, subsecretario de Infraestructura), me regaña”, expuso durante su participación en la conferencia “130 años de la SCT, 65 años de vivencias”.