Prometen energía... pero escuela sigue a oscuras

Aunque una placa oficial presume una inversión cercana a 1.3 mdp, enfrentan jornadas con afectaciones académicas y emocionales

Aunque en la entrada del plantel una placa oficial anuncia una obra de infraestructura federal destinada a garantizar el suministro eléctrico, con una inversión cercana a un millón 300 mil pesos, la realidad dentro de la escuela primaria Filomeno Mata (turno matutino) y Netzahualcóyotl (turno vespertino) es completamente distinta ya que desde principios de noviembre no hay energía eléctrica.

La interrupción del servicio, que ya supera los dos meses, ha obligado a la comunidad escolar a continuar actividades en condiciones precarias, sin que hasta ahora exista una respuesta concreta por parte de las autoridades educativas.

De acuerdo con padres de familia, el corte se originó por un adeudo de la Secretaría de Educación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), situación que derivó en la suspensión del suministro en una institución federal, afectando directamente a los estudiantes.

Pese a ello, las clases no se han suspendido. Docentes han optado por reorganizar su forma de trabajo para evitar que los alumnos pierdan el ciclo escolar. Adriana Méndez, maestra del plantel, explicó que ante la falta de electricidad han recurrido a materiales impresos y actividades adaptadas, especialmente durante las primeras horas del día, cuando los salones carecen de iluminación suficiente.

"El compromiso con los niños sigue. No hemos dejado de trabajar, aunque sí se complica, sobre todo cuando el clima está nublado. Traemos ejercicios desde casa y buscamos cómo continuar", comentó.

Sin embargo, el impacto no se limita al aspecto académico. Padres y maestros coinciden en que la falta de servicios básicos también afecta el estado emocional de los alumnos, quienes deben permanecer varias horas en aulas sin condiciones adecuadas.

En el turno vespertino, la problemática se agrava. La disminución de la luz natural obliga a reducir la jornada escolar, acortando el tiempo efectivo de clases. Néstor, estudiante de la escuela, relató que conforme avanza la tarde los alumnos son enviados a casa antes de lo habitual.

"Cuando ya no se ve bien, nos dejan salir más temprano, como a las cinco", explicó.

Las familias aseguran haber realizado múltiples gestiones tanto ante la CFE como con autoridades educativas, sin obtener soluciones claras. Ana, madre de familia, señaló que la falta de información ha generado incertidumbre.

"Hemos ido maestras y mamás. En la Comisión nos dicen que es por falta de pago y que no les corresponde. No sabemos si ir a la SEP u otra oficina, porque nadie responde", expresó.

A pesar del desgaste, los padres descartan cerrar la escuela como medida de presión, al considerar que una suspensión de clases afectaría aún más a los alumnos, quienes ya presentan rezagos.

"Cerrar la escuela no sería justo para los niños. Bastante complicado ha sido así; suspender clases solo los perjudicaría más", afirmó una de las madres de familia.

La comunidad escolar mantiene la esperanza de que el problema se resuelva en los próximos días mediante una intervención técnica sencilla que permita restablecer la electricidad. Mientras tanto, la placa gubernamental en la entrada del plantel se ha convertido, para padres, docentes y alumnos, en el símbolo de una promesa incumplida.