Lanza reto mundial de gratitud ante pandemia

#DaGracias inundará redes sociales para llegar a los extremos de la tierra

Russell M. Nelson, profeta y presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, llamó al mundo a dar gracias.

Al dirigir un mensaje de sanación a todas las naciones del planeta, transmitido simultáneamente en más de 30 idiomas, Russell M. Nelson, médico y hombre de ciencia reconoció la necesidad de prevenir el virus y honró el servicio de los profesionales de la salud. Luego, como hombre de fe identificó la pandemia sólo como uno de los tantos males que aquejan al mundo, entre los que destacó el odio, racismo, agitación civil, violencia, deshonestidad y la falta de respeto.

Comentó que actualmente “se trabaja duro para encontrar el remedio contra el COVID, pero no hay medicamento que remedie las aflicciones y enfermedades espirituales que el mundo afronta”; por lo que, ante estos males, Nelson llamó a ejercer el remedio “cuyo efecto ha sido validado por científicos como por hombres y mujeres de fe”: la gratitud.  

“Como médico conozco el valor de una buena terapia”, y continuó: “permítanme recetar dos actividades que ayudan a experimentar el poder sanador de la gratitud”:

1.- hacer de las redes sociales un diario personal de la gratitud con el hashtag #DaGracias durante siete días y al concluir, observar si se sienten más felices y con más paz; 

2.- Invitó al mundo a unirse en gratitud a Dios mediante la oración diaria.

EL PODER SANADOR

En su mensaje, el presidente Nelson señaló “en mis 96 años de vida, he visto una gran depresión, una guerra mundial, el surgimiento del terrorismo, el hambre y la pobreza en todo el mundo. También he visto el advenimiento de los viajes espaciales, internet, abundantes avances médicos y otro sinfín de descubrimientos que me regocijan.

Antes de mi ministerio, dijo, fui cirujano cardiovascular y torácico, y pasé muchas horas en salas de operaciones. Como cirujano residente, integré el equipo de investigación que desarrolló la primera máquina de baipás cardiopulmonar para operaciones a corazón abierto en humano. Después, tuve el privilegio de ayudar a salvar la vida de cientos de pacientes; y tristemente, vi morir a otros a pesar de mis mayores esfuerzos.

Como hombre de ciencia y como hombre de fe, la pandemia mundial actual me ha causado gran preocupación. Como hombre de ciencia, reconozco la necesidad crucial de prevenir la propagación del contagio. También honro el dedicado servicio de los profesionales de la salud y me apeno por aquellos a quienes ha afectado drásticamente el COVID-19.

“Pero, como hombre de fe, veo la pandemia actual solo como uno de los tantos males que aquejan al mundo, entre ellos, el odio, la agitación civil, el racismo, la violencia, la deshonestidad y la falta de cortesía.

LA VACUNA

Científicos e investigadores calificados trabajan con diligencia para desarrollar y distribuir una vacuna contra el coronavirus, pero no hay medicamento ni operación que pueda remediar las muchas aflicciones y enfermedades espirituales que afrontamos. Sin embargo, existe un remedio; algo que podría parecer sorprendente, pues se opone a nuestra intuición natural. No obstante, sus efectos han sido validados por científicos, así como por hombres y mujeres de fe. Me refiero al poder sanador de la gratitud.

“Todos podemos dar gracias por la belleza de la tierra y la majestuosidad de los cielos, que nos dan una idea de lo vasto de la eternidad; podemos dar gracias por el don de la vida, por nuestros asombrosos cuerpos y mentes, que nos permiten crecer y aprender; podemos dar gracias por el arte, la literatura y la música, que nos nutren el alma; podemos dar gracias por la oportunidad de arrepentirnos, empezar de nuevo, hacer restitución y forjar el carácter; podemos dar gracias por nuestras familias, amigos y seres queridos; podemos dar gracias por la oportunidad de ayudarnos, valorarnos y servirnos el uno al otro, lo cual hace la vida mucho más significativa.

Incluso, añadió podemos dar gracias por nuestras pruebas, de las que aprendemos cosas que de otro modo no haríamos, sobre todo, podemos dar gracias a Dios, el Padre de nuestro espíritu, lo cual nos hace a todos hermanos y hermanas: una gran familia mundial.

Como médico, sé el valor de una buena terapia. Por ello, queridos amigos, permítanme recetarles dos actividades para ayudarnos a sentir el poder sanador de la gratitud.

Al finalizar su mensaje, el presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ofreció una oración por el mundo y todos los que lo habitan.