Lagos de Marte son un refugio para la vida

Los organismos han podido evolucionar muchas veces en diversos lugares del Sistema Solar, según los expertos

Marte también fue un planeta azul. Hace unos 3.500 millones de años —cuando la vida estaba surgiendo en la Tierra— había en Marte suficiente agua como para cubrir todo el planeta y también una atmósfera densa que aportaba las condiciones adecuadas para que surgiese la vida. Mientras en la Tierra la evolución echó a andar, su vecino se dirigió a un destino mucho más hostil. El planeta perdió el 87% de su agua. El resto se conservó congelada en los casquetes polares y el planeta se transformó en el frío desierto que es hoy.

El descubrimiento de un gran lago de agua líquida bajo el hielo del polo sur marciano abre ahora la posibilidad de que las formas de vida surgidas en los océanos de Marte hace miles de millones de años se adaptasen a la vida en las profundidades y sigan allí.

"Nuestras investigaciones con meteoritos marcianos demuestran que el tipo de compuestos químicos presentes en el planeta bastan para sustentar la vida", explica John Priscu, ecólogo de la Universidad de Montana (EE UU) y jefe del proyecto de investigación de los valles de McMurdo, en la Antártida, donde existen hábitats parecidos al lago de agua salada que ha desvelado la sonda europea  Mars Express. "Uno de los problemas a los que nos hemos enfrentado es que para que la vida exista en Marte actualmente tenía que haber un sistema hidrológico subterráneo. El nuevo estudio nos acaba de mostrar que este sistema existe, lo que hace mucho más realista la posibilidad de que haya vida. Creo que el lago descubierto es solo uno de muchos por identificar y que estas reservas son un refugio para las formas de vida que pudieron existir cuando el planeta tenía océanos", resalta.

El italiano Roberto Orosei, uno de los responsables del hallazgo, piensa igual que su colega estadounidense. Es posible, dice, que haya más lagos subglaciales en el polo sur y también en el polo norte, donde aún no se ha realizado "una búsqueda sistemática". Ahora arranca una complicada contrarreloj científica, pues la sonda europea está ya muy castigada tras 15 años de misión en el planeta rojo. "Nuestro plan es acumular todos los datos que podamos de esta zona y aunque la decisión de cambiar el rumbo de la sonda es de los países que conforman la Agencia Espacial Europea está claro que explorar esta zona para encontrar más lagos se ha convertido en una prioridad clara", explica el astrónomo.

Los datos del instrumento de radar MARSIS indican que hay cientos de millones de metros cúbicos de agua líquida bajo una capa de hielo de un kilómetro y medio. No está claro si se trata de un lago, de rocas y agua salada mezcladas o de barro. No hay ninguna otra misión espacial en Marte que pueda resolver esta duda, así que habrá que esperar a 2020, cuando está previsto que China envíe a Marte un orbitador con un sistema de radar que puede confirmar el hallazgo. Por otro lado, la tecnología para perforar el hielo y estudiar el nuevo sustrato ya existe.

Uno de sus creadores es el investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts Michael Hecht, que ha construido varios modelos de sondas que derriten el hielo y son capaces de penetrar hacia capas más profundas. El inventor de esta tecnología es "escéptico" de que pueda haber agua líquida en el polo sur de Marte. "La temperatura bajo el hielo tanto en Marte como en la Tierra aumenta a medida que penetras en el hielo", explica Hecht. "Según nuestros cálculos, una capa de un kilómetro y medio no es suficiente como para hacer que la temperatura sea lo suficientemente alta. Donde sí es posible es en el polo Norte, porque la capa es de tres kilómetros. De hecho, es más probable que en polo norte haya grandes reservas de agua líquida", resalta el investigador. En su opinión el polo sur de Marte no es el lugar al que ir para buscar vida. "Es mucho más probable que la encontremos allí donde ya sabemos que hay océanos y aportes de calor a través de sistemas hidrotermales como Europa o Encélado [lunas de Júpiter y Saturno, respectivamente]. Sin embargo, el polo sur de Marte es un entorno dificilísimo para realizar una misión espacial porque es el lugar más frío y donde el invierno es más largo", señala.

Investigar este tipo de ecosistemas es un reto enorme incluso en la Tierra. En Nunavut, Canadá, dentro del círculo polar Ártico, se han descubierto gracias a imágenes de radar dos lagos de agua líquida salada bajo 600 metros de hielo. Son lo más parecido al lago desvelado en Marte que hay en nuestro planeta. Alcanzarlos puede llevar hasta una década, explica Anja Rutishauser, codescubridora de los lagos. "Nuestro proyecto a largo plazo es conseguir alcanzar los lagos garantizando que no los contaminamos y comprobar si a esas profundidades hay vida y, si la hay, determinar cómo consiguió adaptarse a estas condiciones tan extremas", explica. El equipo acaba de realizar un sondeo geofísico que aclarará "el contexto hidrológico y geológico de los lagos".

Por ahora no hay ninguna misión espacial aprobada que vaya a intentar alcanzar el nuevo lago marciano ni los océanos de Europa o Encélado, aunque todo indica que estos serán epicentros de la exploración espacial en el futuro. "En La Tierra, en todos los lugares donde hay agua líquida también encontramos vida", recuerda Steve Clifford, del Instituto de Ciencias Planetarias, en EE UU. "El descubrimiento de agua líquida persistente en tantos cuerpos del Sistema Solar abre la posibilidad de que la vida no haya evolucionado una o dos veces, sino muchas y en muchos sitios a la vez. Buscar estas formas de vida será una prioridad de la exploración espacial para las próximas décadas", resalta.