La estatización de la educación en la ciudad de Reynosa (1850–1936)

En la Congregación del Charco Escondido en 1874, la escuela contaba con 15 niños y 11 niñas. Ahí, la instrucción variada del profesor Francisco Ayala Reyna incluía lectura, escritura, gramática, doctrina cristiana y deberes morales

Cronista Municipal de Reynosa

- Segunda parte-

El absentismo de los alumnos era común por razones económicas y a veces se acentuaba durante los años convulsionados del siglo XIX y de la primera parte del XX. Durante la presencia del imperio de Maximiliano en 1865, documentos en el Archivo Histórico de Reynosa (AHR) registraron las ausencias o el abandono escolar en la comunidad rural de San Vicente de la Mesa (al sur del actual Puente Internacional de Nuevo Progreso), donde el maestro Lorenzo Bocanegra tan solo impartía educación a cuatro o cinco niños. Al mismo tiempo se reflejaba un total absentismo en la Congregación del Charco Escondido. Éste fenómeno se manifestó también durante los años de la revolución mexicana.

    En sus orígenes la educación estaba dirigida al género masculino, pero a mediados del siglo XIX se empezó a impartir en forma mixta, especialmente en las comunidades rurales, como lo demuestran algunos documentos sobre las escuelas de Matamoros en el AHR. 

En la Congregación del Charco Escondido en 1874, la escuela contaba con 15 niños y 11 niñas. Ahí, la instrucción variada del profesor Francisco Ayala Reyna incluía lectura, escritura, gramática, doctrina cristiana y deberes morales. Los libros de enseñanza eran: Silabario metódico de San Miguel, Libro segundo de Murguía e Hijo, Libro de los Niños de Manuel Escoiguiz, Aritmética de Orcullo, Gramática de Henarez y Quiroz, Doctrina Cristiana del Padre Ripalda, Obligaciones del Hombre y Urbanidad de don Juan N. de Escoiguiz.

    En el noreste mexicano desde el principio del siglo XIX se utilizó el método “Lancaster” o “Mutuo”, donde se daba la enseñanza a través de pequeños grupos de diez alumnos que eran monitoreados por un instructor, que era un niño de más edad y más capacidad, previamente preparado por el director de la escuela, de esta forma el maestro o director podía enseñar a más de 200 niños, con los que bajaba el costo de la educación. A finales del siglo, a través de las escuelas normales cambió la pedagogía en Tamaulipas. Según un documento de 1876, la villa de Reynosa contaba con la Escuela Municipal de Niñas, la cuál era dirigida por su directora Andrea Leija de Caín.  Durante el período escolar 1887-1888, el Instituto de Varones de esta villa contaba con 164 estudiantes, los cuales eran divididos en tres secciones que cubrían cuatro años de escolaridad. Su director Félix Chapa tenía dos ayudantes: Felipe Silva y Prudencio Molano. 

El estado y la educación

Después de la Independencia de México en 1821, el ramo de educación había quedado en manos de los ayuntamientos, los cuales fueron cediéndolo gradualmente hacia el gobierno estatal de Tamaulipas. Fue hasta 1843 y 1853 cuando el estado de Tamaulipas empezó a legislar para crear un fondo de instrucción pública y reglamentar la recaudación para este concepto. La primera ley estatal con normas importantes para la educación en Tamaulipas aparece en agosto de 1861, donde se reconoce la obligación del Estado de sostener, dirigir y vigilar la enseñanza escolar para niños entre seis y catorce años de ambos sexos. La educación se reconoce como obligatoria, gratuita y laica, aunque no del todo sin cobros para los padres de familia.

    Lo más importante de la ley es la creación de las “Juntas de Instrucción Pública”, su reglamentación para el nombramiento de sus miembros y las funciones que debían de cumplir. Entre éstas estaban administrar fondos, procurar enseres escolares, contratar al director y a sus ayudantes, vigilar el trabajo de los maestros y presidir los exámenes públicos, entre otras cosas. Hasta entonces esto había sido tarea de los cabildos locales. En 1870 el gobernador de Tamaulipas Servando Canales y la legislatura expidieron la “Ley de Escuelas del Estado de Tamaulipas,” que promovía la obligatoriedad en la asistencia a los planteles de primeras letras y reafirmaba la injerencia del estado en la instrucción pública.  

    En 1885, durante el mandato del gobernador Rómulo Cuéllar, se elaboró la ley que crearía la “Junta Superior de Instrucción Pública”, la cual regulaba los fondos de las “Juntas Locales” desde la capital en Cd. Victoria. En 1889, el gobernador Ing. Alejandro Prieto, relevó a las juntas del cobro local, dejando el cargo a los Colectores de Renta del Estado. En una iniciativa del siguiente año, el gobernador les dejó a las Juntas Locales el poder de escoger y administrar la educación con la aprobación final del gobierno estatal. En las dos últimas décadas del siglo los gobernadores Alejandro Prieto, Guadalupe Mainero, y Adalberto J. Argüelles colaboraron en el establecimiento de escuelas para la educación gratuita y distribuyeron libros de texto gratuitos, que en algunos casos ellos mismos redactaron. A finales de siglo, Tamaulipas se encontraba en el segundo nivel más alto en la educación en México; tan solo 45% de la población era analfabeta. 

    En 1899, se creó la Dirección General de Instrucción Pública, suprimiendo la Junta Superior del mismo ramo y las Juntas Locales. En plena revolución Lauro Aguirre fue nombrado como director, en tiempos del gobernador constitucionalista general Luis Caballero, haciendo logros en el sistema de enseñanza, pero su programa fue interrumpido por los eventos políticos. Durante los años que siguieron se perdió la brújula de la educación, hasta la llegada del gobernador Portes Gil en 1925. Para 1928, Tamaulipas contaba con 729 escuelas que educaban a 32,578 estudiantes, de ambos sexos.

    A finales de 1920 y durante la primera parte de 1930, como lo muestran algunos documentos de la Sección de Tesorería del AHR, se les dejó de pagar los sueldos a los profesores por períodos largos de tiempo.  A finales de diciembre de 1934, en tiempos de Lázaro Cárdenas, se promulgó la “Ley Orgánica de Educación” que haría factible la federalización de la educación en Tamaulipas. Esto aunado a que, para contrarrestar la situación, los maestros formaron la Unión Magisterial de Tamaulipas, manteniéndose en huelga entre diciembre de 1936 y mediados de enero de 1937. Debido a que el Estado no contaba con fondos, se vio forzado en conceder la educación a la Ssecretaria de Educación Pública (SEP). Tamaulipas se unió hasta esas fechas al proyecto federal iniciado por José Vasconcelos.

Inmuebles de las primeras escuelas

Desde sus orígenes la educación en Reynosa había utilizado todo tipo de inmuebles que sirvieron como escuela, así como jacales o edificaciones de cal y canto.  Algunas fueron adquiridas o rentadas por los cabildos, otros por la Juntas de Instrucción Pública.  Una de estas escuelas se encontraba dentro del terreno de la Casa Consistorial o Palacio Municipal a mediados del siglo XIX. Este era un jacal que se encontraba cercado por sillares de caliche.

    Otro edificio utilizado para la educación de Reynosa fue la casa del reconocido empresario francés, René Guyard. La Junta de Instrucción Pública pidió esta propiedad al ayuntamiento después de su muerte en 1865, en tiempos de la Intervención Francesa.  Esta propiedad pasó a manos del famoso caudillo del río Bravo y gobernador de Tamaulipas, Juan Nepomuceno Cortina. En vida, el francés Guyard prestaba su casa para los exámenes orales que se hacían al final del período escolar. En una similar situación en 1884, la Junta de Instrucción Pública pide para una escuela la casa, cuarto y dos solares de la Señora doña Josefa Guerra de Guerra, casa que había sido de doña Juana Cantú de Anclada.  

    El primer edificio es nada menos donde se encuentra el actual Mission Bar, en la esquina de las calles Morelos y Juárez, al oriente de la Presidencia Municipal.   La segunda propiedad se encontraba al norte de la Plaza Ocampo, de lo que es ahora la Casa de la Cultura, la esquina nororiental del cruce de las calles Allende y Bertha González de Garza Zamora.  

       Durante la segunda mitad de la primera década del siglo XX, el predio en la esquina suroccidental del cruce de las calles Hidalgo y Guerrero ya era utilizado por la Escuela Oficial de Varones. En 1908, a esta propiedad se le aplicó unas reparaciones por parte del cabildo presidido por el alcalde Hesiquio de la Garza.  Fue entonces que se planeó la construcción de lo que se convertiría en la “Escuela Hidalgo”, la cual se construiría originalmente para la Escuela Oficial de Niñas.

    La historia del origen de la Escuela Oficial de Varones “Hidalgo” y de la Escuela Oficial de Niñas “Josefa Ortiz de Domínguez” se encuentra entrelazada, ya que la antigua construcción utilizada por los varones fue cedida para las niñas en 1911. A una cuadra al poniente de esa primera escuela se planeó terminar el nuevo edificio para ser inaugurado durante los festejos del primer centenario de la Independencia de México, un ícono de la educación primaria hasta el día de hoy.  

     A diferencia de Matamoros y Cd. Victoria, que contaban con una educación secundaria desde el siglo XIX, en Reynosa ésta se implantó hasta finales de los años de 1930. La educación primaria de Reynosa en casi todo su historial fue impartida por maestros empíricos durante el siglo XIX y principios del XX. Aunque fueron principalmente directoras de las escuelas de niñas, las primeras en tener educación normalista desde el siglo XIX. Las reformas al artículo 3º de la Constitución, en 1934 vislumbraban una educación profesional al comenzar el mandato de Lázaro Cárdenas.


Sello de la Escuela Oficial de Niños.