Huracán 'Florence' pone en alerta a Washington

La Alcaldesa de Washington D.C., Muriel Bowser, declaró el estado de emergencia este martes mientras la capital estadounidense se prepara para fuertes lluvias, inundaciones y cortes de energía provocados por el huracán Florence

Bowser anunció la medida por la mañana, describiéndola como un paso necesario para garantizar que se cuenten con los recursos y el apoyo para manejar varios días de lluvias torrenciales.

Varios eventos públicos y festivales al aire libre programados para este fin de semana fueron cancelados, además de que la Alcaldesa aconsejó a los residentes de Washington abastecerse de víveres, además de que se aseguren de contar con todo lo necesario para enfrentar la tormenta.

Los funcionarios de la ciudad aseguran que los principales peligros para los residentes serán originados por las inundaciones repentinas y la posible suspensión del servicio de energía eléctrica, debido a las afectaciones a la infraestructura.

Asimismo, con órdenes de evacuación obligatoria ya en vigor en la capital del país y tres estados de la costa este de Estados Unidos, millones de personas se preparan para la llegada del que podría ser uno de los huracanes más catastróficos que golpea la región en décadas.

Según el reporte de las 11:00 horas (tiempo local) del Centro Nacional de Huracanes, "Florence" contaba con vientos de hasta 215 kilómetros por hora y se encontraba a mil 455 kilómetros al este-suroeste de Cape Fear, Carolina del Norte y avanza a 25 kilómetros por hora.

Se espera que el vórtice de la tormenta pase este martes entre las Bermudas y las Bahamas, mientras que el miércoles se acercará a las costas de Carolina del Norte o del Sur.

Ya convertido en huracán de categoría 4, se espera que el "Florence" alcance la categoría 5 en el trascurso del martes.

El Gobernador de Carolina del Sur ordenó que toda la costa del estado sea desalojada a partir del mediodía de hoy, y se espera que un millón de personas abandone la zona.

Por su parte, el Gobernador de Virginia ordenó la evacuación obligatoria de algunos residentes en zonas costeras bajas, la misma medida decretada para condados costeros de Carolina del Norte.

Los primeros efectos de la tormenta se comenzaron a sentir en algunas islas, donde peligrosas corrientes azotaban las playas y el mar inundó una carretera estatal.