Fiebre espacial en China: Marte en el horizonte

La expansión del programa espacial coincide con una campaña del presidente Xi Jingping para promover la imagen de China como una potencia mundial

BEIJING.

Cui Tingting se tiñó el cabello de un rojo marciano para la llegada de una nave a lo que los chinos llaman la Estrella de Fuego.

“Este es un gran momento para el espacio, el futuro de la humanidad depende de la exploración del espacio exterior”, declaró Cui, directora de la oficina local de la Sociedad Marciana, quien organizó una fiesta virtual el miércoles por la noche para esperar el anuncio de que la nave Tianwen-1, lanzada en julio del año pasado, había entrado en la órbita de Marte.

Videos de los participantes de toda China mostraron una réplica del róver de Tianwen-1 en la casa de uno de los miembros de la sociedad. Un individuo lucía un traje espacial hecho en casa; otro tenía un perro robot.

“La Tierra es nuestro planeta madre. Pero para mí, Marte es lo mismo”, expresó Cui.

En China hay una fiebre espacial, alentada por planes cada vez más ambiciosos del Partido Comunista, que incluyen el lanzamiento de naves tripuladas y la exploración de la Luna y de Marte.

Turistas chinos se congregaron en la isla de Hainan para ver el lanzamiento. Otros visitan simulacros de colonias en Marte en el desierto, con bóvedas blancas, cámaras de descompresión y trajes espaciales. La cantidad de programas de televisión y de libros con temas espaciales, así como de clubes de aficionados, va en aumento.

La cuenta más popular de Sina Weibo, un servicio parecido al de Twitter, se llama “Nuestro Espacio” y tiene 1,25 millones de seguidores.

La expansión del programa espacial coincide con una campaña del presidente Xi Jingping para promover la imagen de China como una potencia mundial.

“Es un símbolo del poder de China”, dijo Chen Qiufan, autor de libros de ciencia ficción que vive en Guangdong.

El gobierno de Xi trata de generar el entusiasmo de la gente con un plan de acción para impulsar los conocimientos científicos de cinco años que incluye el compromiso de apoyar la literatura china de ciencia ficción.

En noviembre la municipalidad de Beijing anunció la construcción de un complejo reservado para la ciencia ficción que tendrá la misión de atraer talento y producir “influyentes obras de ciencia ficción originales”.

“Hay que aprovechar el poder de las películas y de la ciencia ficción con fines propagandísticos y la idea de que tenemos que ir allí”, declaró Chen, comparando la etapa actual con el Renacimiento.

El entusiasmo con el espacio es evidente también en Japón, la India y otros países que han lanzado naves a distintos puntos del sistema solar, sumándose a un club de exploradores hasta ahora reservado casi exclusivamente a Washington y Moscú.

La exploración de Marte está generando gran interés y el Tianwen-1 no es la única nave que llegó a su órbita esta semana.

El martes se le adelantó Amal, una nave lanzada por los Emiratos Árabes Unidos.

En Dubái, las autoridades proyectaron hacia el cielo imágenes de las dos lunas de Marte. El rascacielos Burj Khalifa se iluminó de rojo de noche. En las carreteras había carteles con la imagen de Amal, que quiere decir “esperanza” en árabe.

En la India, una de sus principales estrellas del cine, Akshay Kumar, protagonizó en el 2019 la popular cinta “Mission Mangal”, inspirada en la primera misión de ese país hacia Marte.

Una nueva colección de cuentos en media docena de idiomas llamada “Lo mejor de la ciencia ficción mundial” refleja el entusiasmo con la conquista del espacio, según el editor del libro, Lavie Tidhar.

En la ciencia ficción estadounidense y británica, Marte a menudo es presentado como una utopía inmaculada, en contraste con la decrépita distopía de la Tierra. Pero en otros rincones del mundo no sucede lo mismo, según Tidhar, quien fue criada en un kibutz israelí. En sus novelas “Arenas de Marte” y “Estación Central”, la Unión Soviética, China e Israel renacen y florecen en Marte.

“Es aburrido, caliente, estrecho. Un poco como un kibutz, excepto que no te puedes ir jamás”, manifestó Tidhar.

La historia del primer libro chino de ciencia ficción, “Ciudad de Gatos”, publicado en 1933, transcurre en Marte.

El género desapareció durante la Revolución Cultural de 1966/76, en que la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia inspiró películas como “2001: Odisea en el espacio” y “Solaris”.

Pero la ciencia ficción regresó con fuerza en China tras el gran éxito de “El problema de tres cuerpos”, de Liu Cixin, primero publicado por entregas en una revista del 2006 al 2010. En el 2015 Liu pasó a ser el primer escritor chino que recibe el Premio Hugo, el máximo honor del mundo de la ciencia ficción.

Una exitosa cinta al estilo de Hollywood, “La Tierra errante”, basada en una novela de Liu, generó más de 700 millones de dólares a nivel mundial en el 2019.

China fue el tercer país que colocó un astronauta en órbita por sus propios medios en el 2003, cuatro décadas después de que lo hiciesen la Unión Soviética y Estados Unidos.

Su primer laboratorio orbital temporal fue lanzado en el 2011 y el segundo en el 2016. Ahora preparan una estación espacial permanente para el 2022.

También planean una misión tripulada a la Luna, tal vez en el 2024.

Los escritores de ciencia ficción ya se imaginan colonias chinas en Marte.

La novela “Vagabundos” de Hao Jingfang, publicada el año pasado, transcurre en una sociedad marciana austera, pero sin pobreza, y en una Tierra pobre, llena de gente y contaminada. Hao es la primera escritora china que recibió el Premio Hugo, en el 2016.

“Tierra sin fronteras”, de Luo Lingzuo, imagina a científicos que alteran genéticamente las papas para cultivarlas en suelo marciano. “Los huérfanos del planeta rojo”, del físico Liu Yang, sobre estudiantes de secundaria que combaten fuerzas extraterrestres hostiles, dio lugar a una serie de televisión.

“Tenemos que incursionar en el espacio”, dijo Chen, el escritor de Guangdong. “Recién entonces tendremos un poder equivalente al de Estados Unidos y podremos ser un gigante”.

Cui, de la Sociedad Marciana, ya planea otra fiesta para mayo, cuando el róver de Tianwen-1 se posará en Marte.