Spotify, plataforma de música independiente: Taller para Niños

Impacto del streaming en bandas independientes

Para Taller para Niños, el streaming no es un enemigo, pero tampoco es la solución para sostener un proyecto musical. A 25 años de haberse formado en Culiacán, Sinaloa, la banda de punk rock melódico entiende las plataformas digitales como un escaparate que permite llegar al público, no como un modelo de estabilidad económica ni como el eje de su propuesta artística.

¿Cómo percibe Taller para Niños el streaming musical?

Integrada por Fidel Picos y Will Soto en voces y guitarras, Salvador Vázquez en el bajo y César Carrillo en la batería, Taller para Niños ha atravesado distintas etapas de la industria musical: desde el intercambio físico de discos y la escena DIY, hasta la lógica actual de algoritmos, métricas y reproducción constante. Esa experiencia les permite mirar el streaming sin idealizarlo ni rechazarlo, conscientes de sus alcances y, sobre todo, de sus límites para las bandas independientes.

"Yo lo veo como un escaparate que le permite a la gente acceder a un catálogo para que cuando vayamos al show ya sepan qué cantar, qué escuchar o qué esperar. Yo no pretendo que nuestros plays suban de manera estratosférica con sacar un sencillo. Aquí les compartimos esto y nos vemos en el show, porque eso sí es la experiencia completa de la música", dice Fidel en entrevista con EL UNIVERSAL.

El tema volvió al centro de la conversación pública, luego de que Café Tacvba anunciara su intención de retirar su música de Spotify, tras los vínculos de su director ejecutivo con inversiones en tecnología militar y la difusión de anuncios de reclutamiento del ICE. Frente a ese contexto, Taller para Niños subraya una diferencia estructural dentro de la industria: no todas las bandas parten del mismo lugar.

Detalles sobre la trayectoria de Taller para Niños

Mientras los grupos consolidados pueden prescindir de una plataforma dominante, sin que eso limite su alcance, para los proyectos independientes, el streaming sigue siendo una vía de acceso y visibilidad, más que un negocio en sí mismo.

"En el caso de nosotros, siendo una banda independiente, para nosotros sí es una plataforma de distribución. Yo no lo veo como un negocio súper lucrativo. Es un escaparate que le permite a la gente acceder a un catálogo para que cuando vayamos al show sepan qué cantar, qué escuchar o qué esperar", señala Will.

Más allá de discos, formatos o números, Taller para Niños entiende su trayectoria como una red de relaciones que se ha sostenido con el tiempo, incluso durante los años de pausa. La música -explican-, ha funcionado como un punto de encuentro que trasciende generaciones.

"La música es el vehículo para conocer gente, para interconectar. Después de tanto tiempo, que alguien se te acerque y te diga 'yo estuve en ese show hace 20 años' vale muchísimo más que cualquier otra cosa", comparte Fidel.

Impacto del streaming en bandas independientes

Esa conexión explica por qué el nombre de Taller para Niños sigue generando reconocimiento inmediato entre quienes crecieron con canciones como "Mario Bros. 3" o "¿Quién jugará Nintendo?". No se trata sólo de nostalgia, sino de pertenencia: para muchos, la banda está ligada a amistades, fiestas, desamores y primeros conciertos.

Desde ahí, el punk aparece no como una estética congelada, sino como una comunidad viva, construida desde foros pequeños, patios y casas, y espacios como el Multiforo Alicia, donde este 17 de enero celebran los 25 años del lanzamiento de su primer disco, "Todo por nosotros", y donde el intercambio siempre fue tan importante como la música.

"Éramos chavitos tocando para otros chavitos. Ahora muchos dicen ´Taller Para Niños me lleva a la secundaria, a la prepa´, y encontrarte con esa gente tantos años después te confirma que la escena sigue ahí, mientras haya quien quiera presentarse y compartirla", finaliza César.