Es la liberación de la voz

Silverio Gama es un periodista y documentalista renombrado a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos

Silverio Gama es un periodista y documentalista renombrado a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, padre de familia y mexicano emigrado, o eso cree ser en “Bardo”, la más reciente película de Alejandro G. Iñárritu.

No pasa mucho tiempo antes de que la realidad de “Bardo” se empiece a comportar de manera extraña, surrealista, como un archivo corrompido por un virus. “Bardo” recuerda a “Birdman”, otro de los filmes de G. Iñárritu, con un hombre cuyo éxito es sólo la envoltura deslumbrante del caos, pero en este caso atravesado por ese desierto que casi se podía tocar en la instalación virtual del cineasta “Carne y Arena”.

‘Bardo’ es la combinación de esas inspiraciones, pero espero que sea de una forma evolucionada, en una forma que sea la liberación de esa voz, simplemente rendirse para básicamente dejar ser la incertidumbre y no dejar ser lo que somos, sino aquello en lo que nos estamos convirtiendo... dejar las viejas ideas sólidas que pretendemos ser.

DEBUTA EL VIERNES

 “Bardo debuta este fin de semana en cines de México. El 4 de noviembre llegará a cines de Estados Unidos, España y Argentina, para finalmente ser estrenada en Netflix el 16 de diciembre.

“Bardo” marca el regreso de G. Iñárritu a México como realizador tras dos décadas de trabajo en Hollywood, en las que ha cosechado cinco premios de la Academia por filmes como “Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance)” (“Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia)”) y “The Revenant” (“El renacido”), así como “Carne y Arena”.

En “Bardo”, Silverio es interpretado por el actor mexicano Daniel Giménez Cacho, quien colabora por primera vez con G. Iñárritu. Silverio se encuentra en México a días de recibir un importante premio de periodismo en Estados Unidos. En una fiesta organizada por sus colegas mexicanos tiene una visión de su padre en un baño en la que adopta el tamaño de un niño, aunque con su cuerpo de adulto, como la pintura “Diego y Yo” de Frida Kahlo.

PERSONAJES

Silverio vive en un matrimonio de larga duración con Lucía (Griselda Siciliani). Sus hijos, Camila (Ximena Lamadrid) y Lorenzo (Íker Solano) son jóvenes que no tienen miedo de criticarlo, cuestionarlo y hacerle ver otra realidad. Camila, por ejemplo, lo sorprende al decirle que está pensando en irse a vivir a México.

Lorenzo es más duro con su padre, tiene una explosión de adolescente al hacerle ver que su manera de abordar temas como la pobreza en sus documentales puede ser más bien un acto egoísta.

Lucía es la mediadora entre Silverio y sus hijos y de Silverio con el mundo exterior. En algún momento le advierte que tenga cuidado de no convertirse en eso que la gente piensa que es él. Silverio y Lucía todavía mantienen la llama de su relación encendida a pesar de enfrentar la pérdida de un hijo que en la película se niega a salir del vientre de su madre.

En una reunión de trabajo Silverio se entrevista con el embajador de Estados Unidos (Jay O. Sanders) en el Castillo de Chapultepec, un sitio histórico de la Ciudad de México y antiguo colegio militar, donde vivió el emperador Maximiliano de Habsburgo y presidentes mexicanos como Porfirio Díaz, hasta 1938, cuando fue convertido en museo. Durante su charla aparecen los Niños Héroes, jóvenes cadetes que combatieron al ejército estadounidense durante la intervención extranjera en México, iniciada en 1846.