El trasfondo del silencio papal

El Papa Francisco se ajustó a los acuerdos previos, rehuyó los temas que más hieren en México y pagó un precio: la crítica y aun el repudio de una parte de la sociedad. A cambio, cobró por su silencio su propio precio: vio al Estado laico doblegarse y volverse clerical. Evitó referirse a dos gravísimos temas nacionales: los desaparecidos de Ayotzinapa y las víctimas de la pederastia sacerdotal. Como nunca antes, la clase política mexicana, empezando por Enrique Peña Nieto en su carácter de jefe de un Estado laico, dejó ver sin tapujos qué poco le importan los preceptos constitucionales más caros de la nación