Devastadora nueva ola

Piras funerarias iluminan el cielo por la noche en algunas ciudades muy afectadas; cementerios desbordados

NUEVA DELHI

Los crematorios y sitios de sepultura en la India están sobrepasados por la devastadora nueva ola de contagios de coronavirus, que asola el populoso país con aterradora velocidad y ha llevado los suministros de oxígeno a niveles críticos, mientras los pacientes mueren en la fila de espera para ver a un médico.

Por cuarto día consecutivo, se batió el domingo un récord del mundo en nuevos contagios debido a una persistente y nueva variante aparecida en el país, que ha socavado las declaraciones oficiales previas de victoria sobre la pandemia.

Los 349,691 casos confirmados del último día elevan el total de India a más de 16.9 millones, sólo por detrás de Estados Unidos. El Ministerio de Salud reportó otras 2,767 muertes en las 24 horas previas, con un total de 192,311 fallecidos por COVID-19 en el país.

Los expertos señalan que esas cifras podrían estar muy por debajo de las reales, ya que los casos sospechosos no se contabilizan y muchas muertes por la infección se están atribuyendo a problemas subyacentes de salud.

La crisis en la India es patente en sus cementerios y crematorios, y en las desgarradoras escenas de pacientes que mueren camino a los hospitales por falta de oxígeno.

Las zonas de enterramiento en la capital, Nueva Delhi, se están quedando sin espacio. En otras ciudades muy afectadas, las piras funerarias iluminan el cielo por la noche.

En Bhopal, una ciudad del centro del país, algunos crematorios han aumentado su capacidad de unas docenas de piras a más de 50. Aun así, según las autoridades, aún hay horas de espera.

En el crematorio local de Bhadbhada Vishram Ghat, los trabajadores dijeron haber incinerado a más de 110 personas el sábado, aunque las cifras oficiales reportaban apenas 10 muertos en la ciudad de 1.8 millones de personas.

“El virus está devorando a la gente de nuestra ciudad como un monstruo”, dijo Mamtesh Sharma, trabajador del lugar.

El flujo de cadáveres sin precedentes ha obligado al crematorio a saltarse las ceremonias individuales y detallados ritos que, según las creencias hindúes, liberan al alma en el ciclo de reencarnación.

“Sólo quemamos los cuerpos según llegan”, dijo Sharma. “Es como si estuviéramos en plena guerra”.

El jefe de sepultureros en el cementerio musulmán más grande de Nueva Delhi, donde se ha enterrado a mil personas durante la pandemia, dijo que estaban llegando más cuerpos que el año pasado. “Temo que muy pronto nos quedemos sin espacio”, dijo Mohammad Shameem.

La situación es igualmente dura en los sobrepasados hospitales, donde personas desesperadas mueren mientras esperan a ver un médico, a veces en filas que salen del edificio.