China conduce el futuro del motor

Empresas como NIO venden en el país asiático más automóviles que Tesla

Cuando una empresa occidental cosecha gran éxito con productos innovadores, es habitual que en China surjan compañías que copian su modelo. Sucede en todos los sectores, y los tiempos cada vez se acortan más. La automoción es buen ejemplo de ello: Tesla ha convertido al automóvil eléctrico en un objeto de deseo, es pionera en el desarrollo y en la adopción de sistemas de conducción automatizada, y ya tiene en el gigante asiático un nutrido catálogo de empresas que buscan emular su éxito.

NIO es una de las que parecen mejor posicionadas para lograrlo. Acaba de iniciar su salida a Bolsa en Nueva York con intención de lograr 1.800 millones de dólares y su modelo ES8 vende más en China que Tesla. "El futuro está en los vehículos inteligentes, eléctricos, y autónomos. Y nuestro objetivo es abrir el camino", afirma la marca en su página web. Y no es un farol. Ya tiene dos modelos en producción —el mencionado SUV de siete plazas ES8 y el deportivo EP9, el coche eléctrico más veloz del mundo, con una velocidad punta de 313 km/h—, y su automóvil conceptual EVE, autónomo y diseñado como una sala de estar ha sido una de las grandes estrellas del último certamen del automóvil de China, el mejor lugar para vislumbrar el rumbo que toma el principal mercado mundial.

"Hay quien todavía cree que los automóviles eléctricos son una moda. Y que la automatización no cuajará. Pero las estadísticas y el trabajo que se está realizando en los departamentos de I+D demuestran lo contrario", afirmó el presidente de NIO, Qin Lihong, durante la ceremonia de inauguración de la zona que Shanghái abrió en marzo a la experimentación con vehículos autónomos en condiciones reales. Su empresa fue una de las dos marcas chinas que recibieron las primeras matrículas para probar sus coches sin conductor en las calles de la capital económica del país. "Este proyecto sienta las bases legales para los tests que requiere el desarrollo de esta tecnología y demuestra el compromiso del Gobierno con la revolución que se avecina en la automoción", añadió Qin.

En Qiantu, otra Tesla china que asombra con el deportivo K-50, consideran que la colaboración entre el Gobierno y las empresas es, precisamente, lo que va a dar al gigante asiático la ventaja que necesita para triunfar en la nueva era. "Las autoridades están solucionando el problema de la infraestructura con la instalación de miles de 'electrolineras', y las subvenciones también han propiciado el aumento en las ventas requerido para reducir los costes de fabricación", comenta Han Yan, uno de los responsables de la marca.

Los datos revelan que los motores de combustión todavía lideran con rotundidad las ventas, pero también que los automóviles eléctricos crecen muy por encima de la media del mercado. Según la Asociación de Fabricantes de Automóviles del China (CAAM), en la primera mitad del año se vendieron 14,07 millones de vehículos en el país. Solo 412.000 fueron de energías limpias, pero su crecimiento representó un 111,5%.

Y los planes del gigante asiático dan alas a los fabricantes. Un documento publicado en enero por la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo prevé que en 2020 se produzcan dos millones de automóviles no contaminantes, y que el 50% de los vehículos que se vendan ese año sean parcial o totalmente autónomos. Si se cumplen sus previsiones, cinco años después los vehículos de emisiones cero supondrán el 20% del parque automovilístico.

"No es un capricho. Es una necesidad. Resulta imprescindible reducir los niveles de contaminación", afirma Chen Hailin, director de la Zona Piloto de Pruebas de Vehículos Inteligentes Conectados de Shanghái. "Los gobiernos deben adecuar las infraestructuras con las últimas tecnologías de comunicaciones (V2X) que faciliten el despliegue de los vehículos autónomos, porque su introducción será muy positiva para la ciudadanía", añade.

En un futuro no muy lejano, apunta Hailin, los seres humanos no irán al volante, podrán ser más productivos o relajarse durante sus trayectos, viajarán sin contaminar, y con niveles de seguridad jamás alcanzados anteriormente. "Estoy convencido de que China puede llevar la batuta, porque hay voluntad política, cuenta con tecnología de baterías de vanguardia —BYD es uno de los principales fabricantes de vehículos eléctricos—, y está avanzando rápidamente en el desarrollo de los sistemas de automatización".

En la zona que él dirige, varios ingenieros están probando ya uno de los primeros autobuses de pasajeros que contará con el máximo nivel de automatización. De momento, su vehículo Golden Dragon se mueve a solo cinco kilómetros por hora, pero uno de los responsables de monitorizar sus sistemas avanza que ya lo han probado sin problemas a 60 por hora. "Esperamos poder tenerlo operativo en Shanghái a partir de 2020", señala Li Xiao. De momento, el gigante tecnológico chino Baidu ya ha comenzado la producción en masa de su autobús autónomo Apolong, que está operativo en rutas fijas por parques turísticos.

Baidu es una de las empresas que más fuerte apuesta por los vehículos autónomos. De hecho, ha abierto su plataforma de software para que cualquier marca pueda utilizarla y está cosechando muy buenos resultados. Pero sus sistemas todavía están lejos de la fiabilidad que ofrece su principal competidor estadounidense, Waymo —perteneciente a la matriz de Google, Alphabet—. Según la compañía china, entre octubre de 2016 y noviembre de 2017, sus vehículos autónomos requirieron la intervención de un conductor humano cada 65,9 kilómetros mientras que en los de Waymo solo fue necesaria una cada 9.005 kilómetros.

No obstante, Gu Weihao, responsable del proyecto de vehículos autónomos de Baidu, está convencido de que la brecha tecnológica se está reduciendo rápidamente gracias a la colaboración entre marcas. Pero no todas optan por una plataforma abierta. NIO quiere llevar a los vehículos autónomos el modelo cerrado de Apple, creando un ecosistema del que sea difícil salir. Sus vehículos incluyen un asistente virtual llamado Nomi, baterías especiales que se pueden cambiar en tres minutos, y una app móvil especialmente diseñada para comunicarse tanto con el vehículo como con la empresa. "El made in China se está despojando de las connotaciones negativas gracias a la evolución tecnológica", asegura su presidente.