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El menos peor

03 enero 2012

 
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Un hábil interrogatorio clínico explicó la causa de esa patología: la señora hacía siempre el amor apoyándose en manos y rodillas.
Con discreción el médico insinuó: "Señora: hay otras posiciones para hacer el sexo".
(Decía verdad: sólo Burton en "The Perfumed Garden" registra 408, incluidas entre ellas "the buggy driver", "the rusty bike pump", "the falling cat", "the scissors", "the T-square", "the lap dance", "the cow girl", "the spoon", "the kangaroo jump".
(Nota: nuestro estimado colaborador se extiende por tres cuartillas más en la enumeración de esas posturas, nomenclatura que nos vemos en la penosa necesidad de suprimir por falta de espacio, y para no fatigar la imaginación de los lectores).
Cuando la señora oyó al doctor Ken Hosanna decir que había otras posiciones para hacer el amor, aparte de la que ella usaba siempre, apoyada en sus manos y rodillas, replicó: "Sí, doctor, pero ésa es la única que le permite a una ver la tele al mismo tiempo".
De los males el menor, argüía el travieso Arcipreste cuando aconsejaba a los hombres casarse con mujer pequeña de cuerpo.
Desde que los mexicanos pudimos elegir al Presidente de México nos hemos visto en la penosa necesidad de dar nuestro sufragio no al mejor candidato, sino al menos peor, como se dice en lenguaje coloquial.
Me temo que en la próxima elección nos veremos en ese mismo trance.
Desde luego la política no es un parnaso, una academia o una arcadia, y rara vez los políticos son hombres o mujeres de insignes méritos intelectuales, o caracteres de excepción.
Ellos y ellas son seres humanos que sintieron la vocación del poder y hacia él tendieron todos sus afanes, quizá con descuido de otras asignaturas que dejaron pendientes para siempre.
Desde ese punto de vista, que toma en cuenta la condición humana, todos los pueblos que pueden elegir no tienen a Aristóteles ni a Einstein en el abanico de sus posibilidades.
(Y qué bueno que así sea: abrigo mis dudas sobre la capacidad de gobernar que habrían tenido el Estagirita o el ilustre autor de la teoría de la relatividad).
Exhorto a la República -desde luego en los términos más respetuosos- a elegir como Presidente de México al mejor hombre o a la mejor mujer, mirando no tanto a la persona o al partido, sino al programa que cada candidato presente, y a sus cualidades de honestidad, buen juicio y dotes para administrar.
Si la República no sigue esta prudente admonición que sin ningún interés le hago, en su salud lo hallará.
Pepito invitó a su maestra del jardín de niños a ir a su casa a conocer al nuevo bebé que había tenido su mamá.
La profesora declinó la invitación.
Estaba muy ocupada, dijo.
"Ande, maestra, vamos -insistió Pepito-.
Eso no es contagioso".
Termina esta columnejilla con un relato no aprobado por la Liga de la Decencia ni por la Pía Sociedad de Sociedades Pías.
Nadie en posesión de sus facultades debería leerlo.
Una pareja estaba haciendo el amor sobre el asfalto en medio de la carretera.
(Eso no me sorprende: parejas ha habido que lo han hecho en un salto de paracaídas, jineteando un toro bravo en una arena de rodeo, o al mismo tiempo que corrían el maratón de Boston).
Venía un tráiler a toda velocidad, y el conductor se espantó al ver atravesados en el camino a los amantes.
Hizo sonar su claxon varias veces, pero la pareja no se movió.
Aplicó entonces los frenos de potencia, y pudo detener el pesado vehículo a unos cuantos centímetros de la pareja.
Bajó hecho una furia, y le reclamó al sujeto: "¿No oíste el claxon, mentecato? ¿No viste que iba yo llegando ya?".
"Amigo -respondió con toda calma el individuo-.
Tú ibas llegando ya.
Ella iba llegando ya.
Yo iba llegando ya.
Y el único que traías frenos eras tú".
FIN.


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» QUIÉN ES Armando Fuentes Aguirre, (Catón)...

Es un escritor y periodista nacido el 8 de julio de 1938 en Saltillo, Coahuila, México, siendo hijo de Mariano Fuentes Flores y Carmen Aguirre de Fuentes. Es famoso por su humor, el que ha plasmado en su obra escrita. A los quince años de edad obtiene la licencia de locutor de radio. Abogado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, es maestro en Lengua y Literatura, así como maestro en Pedagogía, por la Escuela Normal Superior de Coahuila. Director del Ateneo Fuente y de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la misma Universidad. Desde la década de los ochenta fue nombrado cronista oficial de la ciudad de Saltillo. En 2003 le otorga la Universidad Autónoma de Nuevo León el Doctorado Honoris Causa.

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