¡A toda máquina!
México, D.F. / Agencia Reforma -22 febrero 2012
Con todo y cambios, los celestes se mantienen como líderes del Grupo 6
Cuando se trata de la Copa Libertadores, Cruz Azul es una auténtica Máquina en casa.
Muy lejos de las exhibiciones en la Liga y de la mano del volante Javier Aquino, el cuadro celeste barrió 4-0 al Deportivo Táchira y se reafirmó como el líder del Grupo 6 del torneo.
Por eso el jugador, al ser sustituido al 73', recibió la ovación de la noche en el Estadio Azul, ya cuando había hecho lo suficiente para que los venezolanos no lo olviden en el vuelo de regreso.
Porque la promesa de los sudamericanos de quitarle el balón a Cruz Azul quedó sólo en eso ante la dinámica de los locales para circular el esférico y abrirlo por las bandas, en donde Aquino fue una auténtica pesadilla para el lateral izquierdo Jackson Clavijo.
Muchos más motivos tendrá el defensa venezolano, de 20 años, para aborrecer al volante mexicano, quien al 17' entró al área y provocó que el árbitro sancionara un polémico penal que un minuto después acertó el capitán Adrián Cortés.
Ayer Enrique Meza no requirió mandar su mejor artillería para dañar al Deportivo Táchira.
Mientras Emanuel Villa, Christian Giménez, Julio Domínguez, Fausto Pinto, Omar Bravo y Maranhao descansaban en la banca, elementos como Edixon Perea, Javier Orozco y Alejandro Vela desquiciaban a los visitantes, daban el golpe de autoridad en el grupo y, como en la Prelibertadores de 2001 y 2003, estaban dispuestos a marcarle de a 4 goles al rival.
Cuando los venezolanos se percataron de que futbolísticamente no competían con Cruz Azul, optaron por repartir patadas, mientras los locales movieron el balón a placer y lograron que se reconciliaran con el gol el colombiano Perea y al "Chuletita", quien demostró que lo suyo son los torneos internacionales, ya que también anotó en el debut ante el Nacional paraguayo.
Y como a La Máquina nada podía salirle mal en un torneo que encara con seriedad y en el que suma 7 victorias en 7 duelos como local en fase de grupos (incluyendo 2001 y 2003), Villa, con un minuto en la cancha, marcó uno de los goles menos ortodoxos de su carrera, justo en el torneo en que su club más afinado está.





