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Narco libra sangrienta guerra por Torreón

Redacción / Proceso/Torreón, Coah./El Mañana -20 enero 2013

El pasado diciembre Enrique Peña Nieto ordenó reforzar el Programa Laguna Segura, que ha intentado frenar una violencia que viene de años. El programa –que despliega más de mil policías federales y soldados– ha fracasado y ahora Torreón es un reto para la promesa presidencial de reducir a la mitad los asesinatos del narco en su primer año de gobierno.

Esta urbe cerró 2012 como la más violenta de México con alrededor de mil 300 homicidios relacionados con el crimen organizado, incluso por arriba de Ciudad Juárez.

Este mes la violencia se ha incrementado con una serie de ataques a bares y centros nocturnos: al menos cinco consecutivos con saldo de más de 15 muertos y una docena de heridos.

A esto se sumó la noche del miércoles 9 un atentado con fusiles y granadas contra un retén policiaco-militar en el periférico Raúl López Sánchez de esta ciudad.
No se reportaron bajas.

La ola criminal se agudiza “por la disputa de la plaza”: El Cártel de Sinaloa intensificó la cacería de El Pinky, capo en Torreón, para arrebatarles la ciudad y controlar toda La Laguna, asegura a Proceso un oficial de la Secretaría de Seguridad de Coahuila que habla a condición del anonimato.

Menciona que en meses recientes los sinaloenses comenzaron a tomar el control de esta plaza y están desplazando a sus rivales hacia Matamoros, Francisco I.
Madero, Viesca, San Pedro de las Colonias y otros municipios de La Laguna.

Los golpes del Ejército también ayudan al avance de los narcos de Sinaloa.
Los militares han detenido a varios capos: Jorge Alejandro Cortés Aguilera, El Comandante Cástulo; Santiago Maciel Rodríguez Velázquez, El Maciel y Renato Patiño Martínez en Matamoros.

La fuente dice lo anterior y agrega que los ataques a bares son una “consecuencia de la rivalidad por Torreón”, ya que los grupos de inteligencia del Cártel de Sinaloa ubican a sus enemigos en esos negocios y mandan sicarios a ejecutarlos.

Los narcos rivales responden con la misma moneda.
En el ataque al Bar Tornados, la madrugada del domingo 6, llegaron seis hombres armados que dispararon con sus fusiles de asalto.
En la banqueta quedaron tres cadáveres; tres personas más murieron cuando eran trasladadas en ambulancias y una más falleció horas después en un hospital.

Luego de acribillar a los parroquianos, uno de los sicarios utilizó una camisa llena de sangre de una de las víctimas para pintar en la pared la letra y el signo de porcentaje.

FIEBRE DE BARES Y GASOLINERAS
Los atentados contra bares de la ciudad no son nuevos en La Laguna.
Cuando tomaron la plaza de Torreón en 2007 se apoderaron de varios de estos negocios, alrededor de 15, extorsionaban al menos a medio centenar e incluso abrieron unos nuevos.

Comenzaron los primeros meses de 2010 con tres ataques que dejaron unos 30 muertos.
Fueron perpetrados con armas entregadas por autoridades carcelarias a los sicarios del Cártel de Sinaloa, quienes después de asesinar volvían a sus celdas del Centro de Readaptación Social (Cereso) número 2 de Durango, en la vecina ciudad de Gómez Palacio, según una investigación de la Procuraduría General de la República (PGR).

En las narcomantas que dejaron acusaban al empresario de Matamoros, Manuel Muñoz, El Mono, de que en sus negocios lava dinero y distribuye gasolina robada.

El Mono Muñoz tiene al menos 10 gasolineras en Torreón y otras tantas en Gómez Palacio y Lerdo, Durango.
Cinco de ellas fueron atacadas y ahora siguen cerradas, pues aunque las ponían en funcionamiento de un día para otro, las volvían a incendiar.

Este empresario de La Laguna, afirma la fuente, es considerado el principal enlace entre los narcos norteños y personajes como Humberto Torres Charles, hermano del exprocurador coahuilense Jesús Torres Charles, prófugo presuntamente por proteger a ese grupo criminal a cambio de 300 mil pesos mensuales.

El Cártel de Sinaloa también atenta contra la Policía Municipal –cuya sede ha sufrido en los últimos meses 12 ataques– así como contra la Policía Federal (PF) pues acusa a varios comandantes regionales de proteger al Pinky.
En una serie de narcomantas mencionan a tres comandantes a quienes identifican como “Efraín, Castorena y El G1”.

INCURSIONES NORTEÑAS
La ofensiva de los sinaloenses también responde a las incursiones de comandos en Sinaloa, donde han perpetrado tres matanzas desde mediados del año pasado.

Comandos de unos 100 hombres que entraron por la zona serrana procedentes de Chihuahua en vehículos clonados como militares realizaron asesinatos múltiples en localidades como Choix, Estación Bamoa y Las Tatemas, con saldo de alrededor de 20 muertos.

La última incursión fue el 24 de diciembre de 2012 cuando llegaron a la comunidad de Concordia al menos 30 hombres armados con fusiles de asalto AK-47.
De nuevo vestían uniformes tipo militar.
Asesinaron a nueve personas.
“Fueron narcos rivales”, denunciaron las familias afectadas de la pequeña comunidad del norte del Municipio de Mazatlán.

OFENSIVA DE EPN
Enrique Peña Nieto mantiene las mismas medidas de fuerza que estableció Felipe Calderón y ordenó reforzar el programa Laguna Segura: Se mandaron más efectivos federales, patrullas blindadas y dos helicópteros Black Hawk, informó Gerardo Villarreal, secretario de Seguridad de Coahuila.

“Ahora tenemos tres helicópteros vigilando La Laguna.
Dos Halcones Negros enviados por el gobierno federal y uno del gobierno estatal”, precisó.

El secretario de Seguridad, el procurador de Justicia de Coahuila, Homero Ramos Gloria y la fiscal general de Durango, Sonia Yadira de la Garza Fragoso, llegaron los primeros días de enero a La Laguna para coordinar durante una semana diversos operativos contra la delincuencia organizada.

“Estamos cerrando bares y centros de rehabilitación para poner orden”, dijo Villarreal.

Informó que a finales de 2012 había 32 centros de rehabilitación para farmacodependientes.
Después de que anunciaron que se iban a revisar, la mayoría cerró y sólo quedaron operando siete; de esos han cerrado dos y luego se descubrió que sólo dos operan legalmente.

También cerraron 12 bares y continuará el operativo contra “otros negocios irregulares” como hoteles de paso, deshuesaderos y quintas para organizar fiestas que son considerados “puntos de riesgo”.

Ramos Gloria señaló que algunos bares y centros de rehabilitación pertenecen a los cárteles: “Son usados como fuente de financiamiento de la delincuencia organizada”, dijo.

Los funcionarios estatales destacaron que es importante “ir cerrando las áreas de la delincuencia organizada donde están operando”.

Y pese a la ofensiva de las autoridades federales y estatales, la batalla por La Laguna no se detiene.

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