ARCHIVO TEMÁTICO | CLIMA

‘No que no, sí que sí, ya volvimos a salir...‘

Por Carlos Acuña/El Mañana -27 junio 2012

De pronto, desde las mismísimas universidades privadas de la capital del país –claro, las más lúcidas- surge redivivo el movimiento estudiantil y permea relampagueante a otros centros de estudios; hoy se constatan asambleas en 100 instituciones, para participar activamente en los comicios de este domingo 1 de julio. Los siguientes retratos del #YoSoy132 muestran que la creatividad está de vuelta en México…

En poco tiempo, los estudiantes han logrado algo que hubiera parecido inaudito hace apenas unos meses: convertir Internet en un arma política a pesar de las múltiples descalificaciones hacia la comunidad digital.

Según ellos mismos, Internet les ha enseñado más sobre la democracia que el sistema político mexicano.
Privilegiar el acceso a la información, al diálogo horizontal y la ausencia de líderes son principios que aprendieron navegando y participando activamente en las redes sociales.

Pero tal vez lo más importante sea la manera en que los jóvenes han saltado de las redes al espacio público, sin por eso renunciar a las reglas con que Internet opera.

Las asambleas , los brigadeos informativos, las convocatorias multitudinarias y el mismo debate tienen el sello distintivo, el ritmo frenético de una generación nativa del ciberespacio.
Por momentos pareciera que el movimiento no tiene una dirección.
Es cierto, #Yosoy132 se ha viralizado.

–Aquí todos tienen derecho a opinar acerca de las decisiones tomadas, pero al final es la información y la veracidad lo que se impone a través de la mayoría –dice Rodrigo Serrano, estudiante de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y uno de los miembros más activos del movimiento–.
Es como un artículo de Wikipedia que cualquiera puede modificar, siempre y cuando tenga conocimiento de causa .
Ha surgido la Wikidemocracia.

Una nueva forma de hacer política está naciendo y los políticos que no puedan seguir el ritmo a las nuevas generaciones serán simplemente rebasados.
A eso se enfrentan los candidatos presidenciales.

LA BRIGADA
DEL TEATRO INVISIBLE
Metro Balderas, cinco de la tarde: hora pico.
La gente se empuja por alcanzar un lugar apenas se abren las puertas del vagón.

El hastío de la rutina diaria adormece a los pasajeros y muchos se refugian en la intimidad de un videojuego o un libro abierto.
Las puertas se cierran y el convoy se adentra en la oscuridad del túnel.
Entonces, de entre las pocas pláticas aisladas, un par de voces empiezan a ganar volumen.

–Pues sí, Peña Nieto está guapo ¡¿y eso qué?! –dice una joven de no más de 22 años, cerca de la puerta.
Su estatura la hace sobresalir de entre la mayoría de los pasajeros que la miran, sorprendidos–.
Dejen ya de chingar con eso.
Yo no voy a votar por él por eso.

–No manches, ¿estás hablando en serio, Martha? ¿Vas a votar por Peña? –le pregunta una muchacha delgada, de cabello castaño y crespo.

A primera vista parece una charla entre un par de amigas o compañeras de clase.
Pero poco a poco, la discusión empieza a subir de tono y los pasajeros, cautivos en el vagón, obligados a escuchar, comienzan a inquietarse.
Las miran de reojo, susurran entre sí
–¿Y Atenco? –la increpa la joven del cabello crespo, incrédula–.
¿Y los feminicidios del Estado de México?
–¡Atenco, qué! Eso les pasa por andar de revoltosos, ahí están con sus machetes poniéndose al tiro.
¡Pues que se aguanten, entonces! –exclama a la defensiva.
La gente la mira sin atreverse a decir nada–.
Y pues sí, han matado a muchas mujeres, pero Peña no las mató, ¡por favor! Ya te lavaron el cerebro bien cabrón, Mariana.

–No.
A ti es a quien te lavaron el cerebro, Martha.
No puedo creer que pienses así.

–¿En serio vas a votar por Peña? –interviene un tercer pasajero sin poder contenerse–.
¿No sabes que en Atenco querían arrebatarle las tierras a los campesinos a cambio de casi nada? ¿Que Peña Nieto mandó gente a golpear a los estudiantes en el Estadio Azteca?
De pronto las puertas se abren y decenas de pasajeros descienden del vagón.
Nadie se entera de que esta escena es parte de una representación teatral.
Martha y Mariana forman parte de Asamblea de Arte y Cultura de la UNAM y junto con otras compañeras integran la “Brigada de Teatro Invisible”.

Ambas viajan de un vagón a otro improvisando diálogos que buscan generar reacciones en los pasajeros, polémica, enfado o disgusto que les despierten la inquietud por intercambiar opiniones.

–¡¿Escuchaste?! ¿Cómo es posible que vaya a votar por Peña Nieto esa chava, con todo lo que está pasando? Por eso estamos jodidos, me cae –dice un hombre cuarentón, mientras avanza a paso raudo.

De pronto, los usuarios del transporte colectivo, usualmente ensimismados y desconectados de su entorno, empiezan a comentar entre sí los asuntos públicos.

Tal vez algunos lleguen a su casa y comenten con su familia lo sucedido o tal vez lo olviden al poco rato.
Por lo pronto, la Brigada de Teatro Invisible ha cumplido con su cometido.

A VECES ES NECESARIO RETROCEDER DOS PASOS
Bajo un frondoso árbol, en las instalaciones de Ciudad Universitaria, más de 80 estudiantes se protegen del sol de mediodía.

Se trata de una de las tantas asambleas universitarias organizadas cada semana en casi 100 universidades en toda la República.

Se trata de una democracia distinta, paralela.
Una pequeña república estudiantil en donde cada palabra es registrada.

–Por momentos es muy cansado organizarse –comenta Edgar Ortega, vocero del Colegio de Letras Modernas, de la Facultad de Filosofía y Letras–, pero eso no quiere decir que no hagamos acciones concretas.
Cada facultad es autónoma para organizar sus propias brigadas y llevar a cabo acciones, siempre y cuando no contradigan los principios acordados.
No queremos que se pierda la espontaneidad con que surgió todo.

Para Edgar, joven proveniente de Michoacán, el principal problema de organización reside en la conciliación de los distintos grupos, desde los más radicales hasta aquellos que viven con el miedo de que el movimiento se desvirtúe como ocurrió en la huelga estudiantil de 1999.

–A veces parece que por cada paso que damos retrocedemos dos –confiesa, ligeramente apesadumbrado–.
Sin embargo, es necesario.

Cada semana, un nuevo grupo surge en las redes sociales presentándose como una escisión del movimiento estudiantil.

La misma suerte han corrido la mayoría de los grupos que intentan desprestigiar al movimiento –YoSoyPeña, YoSoy132conEPN, GeneraciónMX, SomosMásde132, YoSoyUno, Somos Libres–.
Ninguno ha podido instalarse en la opinión pública por más de un par de días.

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