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¿Hacia dónde va AMLO?

Por Tatiana Maillard/El Mañana -19 julio 2012

Aunque muchas cosas todavía podrían ocurrir, uno de los temas que ya ocupan los espacios de análisis y los pasillos políticos, es el destino político de Andrés Manuel López Obrador. Pocos lo imaginan nuevamente tomando las calles o construyendo una tercera campaña presidencial, o convertirse en un tipo de conciencia nacional que no dejará en paz al próximo gobierno priísta. Si ese es el futuro de Andrés Manuel… está por verse.

Difícil trazar de manera exacta cuál será la ruta que política que tomará Andrés Manuel López Obrador.
Y aunque podría ser muy pronto para visualizar escenarios, nadie lo imagina en el ostracismo, el abandono, la inmovilidad o lejos de la política.
¿Será el guía moral de la izquierda, apostará por un puesto público?
Para trazar la ruta AMLO está pendiente, por ejemplo, el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sobre las elecciones.

Aunque algunos analistas políticos vislumbran que la resolución no sorprenderá: “Mucho se ha denunciado en el pasado, pero poco ha pesado en las decisiones del IFE y los fallos del Tribunal Electoral”, dice Federico Estévez, profesor e investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
“Después del proceso es muy probable que el Tribunal Electoral rectifique el triunfo de Peña Nieto, le den su constancia de mayoría y sea declarado presidente electo.
El gran problema es que los votos a favor de Peña Nieto existen.

La carta fuerte de Andrés Manuel sigue siendo la impugnación por la compra de esos votos, pero esas cosas son complejas de probar.
Por eso creo que no pasará nada”, opina Agustín Basave, académico y director de posgrado de la Universidad Iberoamericana.

De cumplirse lo que Estévez y Basave vislumbran, el PRI volverá a Los Pinos, enfundado en la figura de Enrique Peña Nieto, y por tanto la pregunta sobre el futuro del su némesis política se vuelve más que necesaria e inevitable: ¿Hacia dónde va Andrés Manuel? La misma noche del 1 de julio, el tabasqueño dejó claro que la última palabra no estaba dicha.

Desde ese momento y con todo su equipo de su campaña, se ha dado a la tarea de reunir la mayor cantidad de pruebas sobre las irregularidades presentadas durante los comicios del 1 de julio.

El jueves 5 de julio, en una conferencia de prensa ofrecida en su casa de campaña, donde las paredes fueron tapizadas con 3 mil 500 tarjetas de la tienda Soriana que supuestamente fueron utilizadas para la compra de votos por parte del PRI, Andrés Manuel volvió al ataque, pero dejando ver lo que ha sido parte de su nuevo sello: la mesura.

“Vamos despacio, con todo por la vía legal.
Es un camino largo, porque nada menos que se trata de la democracia de México”.

¿Ese es acaso el perfil que veremos del siempre polémico Andrés Manuel López Obrador durante los próximos meses y quizá años?
Sobre qué se puede esperar del dirigente de izquierda que más votos ha recabado en la historia de las elecciones en México, existen algunas pistas en su biografía personal.
“Es un político fácil de leer —considera Estévez—.
Ese retrato de hombre mesiánico e impredecible es desmentido por la realidad”.
Y la realidad indica que “es demasiado predecible”.
“Algo que la gente no ha entendido de Andrés Manuel, es que él engaña con la verdad —recuerda Basave—.
Siempre dice lo que va a hacer.
Pero como la gente está acostumbrada a que los políticos mientan, creen que lo que dice no es cierto”.
Por eso, si Andrés Manuel ha afirmado que “la defensa del voto” se dará de manera legal y no a través de protestas públicas, no miente.

¿OTRO PLANTÓN?.
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IRREPETIBLE
Ambos especialistas coinciden en que hechos como el plantón del Paseo de la Reforma en 2006 son irrepetibles.
Primero, por el alto costo político que le representó; segundo, por el pacto de civilidad que firmó poco antes del día de los comicios con el resto de los candidatos presidenciales.
“Una cosa más: Marcelo Ebrard no es Alejandro Encinas —puntualiza Estévez, comparando el perfil de los dos últimos jefes de gobierno que ha tenido la Ciudad de México—.
Ebrard no vulnerará su liderazgo futuro en la izquierda, y su potencial candidatura presidencial, por permitir una protesta de esa magnitud”.

UNA CARRERA DESDE LAS CHONTALPAS
Agustín Basave no duda al definir a Andrés Manuel: “Es un luchador social”.
Desde su incursión en la política, como delegado del Instituto Nacional Indigenista, hasta su cargo como jefe de gobierno del Distrito Federal, ha impulsado programas sociales que van desde la creación de “camellones chontales” (chinampas) para el desarrollo de la agricultura de indígenas en La Chontalpa, en Tabasco, hasta el apoyo a adultos mayores, en el Distrito Federal.
No ha sido un político de curul o escaño.

De 1977 a la fecha, Andrés Manuel ha forjado su carrera desde el gobierno federal (Instituto Nacional Indigenista e Instituto Nacional de Protección al Consumidor) o la dirigencia partidista (PRI Tabasco, PRD nacional), sin haber pasado por una Legislatura.
“Nunca se ha interesado en un papel legislativo ni de negociación de agendas —comenta Estévez—.
Simplemente no le interesa”.

Así que sería raro que buscara más tarde una diputación o senaduría.
“El problema a futuro de AMLO será cómo asumir el papel de autoridad moral o de estadista en la izquierda, como lo hizo en su momento Cuauhtémoc Cárdenas”.

EL SELLO PERSONAL
Pero Andrés Manuel, pronostica Estévez, no reaccionará como en 2006.
Para él, la prueba está en la diferencia que existe entre los discursos que manejó el exjefe de gobierno en 2006 y en 2012, así como en el planteamiento de objetivos.
“Actualmente, el objetivo central de Andrés Manuel es estrictamente jurídico, en comparación con 2006.
Lo que veremos en los siguientes días, y quizá en los próximos años, será el acento en torno a los problemas de las contiendas electorales, las quejas genéricas y la compra de votos, además del peso y el papel de los medios de comunicación en los procesos electorales”.
Basave está de acuerdo en este punto: la defensa se hará desde lo jurídico.
Pero, de nueva cuenta, advierte que hay señales encontradas: “Por una parte, las declaraciones de AMLO son mucho más contenidas que en 2006.
Y su discurso se concentra únicamente en el carril constitucional.

Por otro lado leemos comentarios de gente que lo conoce y afirma que volverá a hacer otro tipo de protesta civil, metainstitucional”.

La protesta y las movilizaciones han sido parte del sello personal de Andrés Manuel.
Desde las caminatas de Tabasco al Distrito Federal tras la elección a gobernador en esa entidad en 1994, donde Roberto Madrazo fue declarado ganador en medio del escándalo de exorbitantes e ilegales gastos de campaña, de los cuales el perredista presentó cajas con documentos probatorios; pasando por la toma de pozos petroleros en 1996 para que Pemex indemnizara a los habitantes de comunidades tabasqueñas, hasta el plantón sobre el Paseo de la Reforma en 2006.

Pero difícilmente se repetiría una acción semejante, calcula Estévez.
“Andrés Manuel está cerca de los 60 años.

Su ciclo parece estar terminando, aunque como presidente del PRD se desarrolló de manera notable a pesar de los conflictos internos, y también tuvo una exitosa jefatura de gobierno, pese al desafuero.
A esto hay que agregarle que en sus dos campañas presidenciales ha destacado sin haber ganado”.

Con estos elementos a mano, Estévez reitera: “Su ciclo parece estar terminando.
Lo que sigue, será un desempeño como estadista memorable del partido.
Una autoridad y, si se quiere ver así, una brújula de conciencia de la izquierda.
Pero no esperen que se mantenga muy activo.
Es obvio: irá dejando su lugar a los jóvenes”.
Eso, el futuro político de AMLO, está por verse.

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