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LA CRUZ DE LEO MESSI

Madrid, España. / El País -03 febrero 2012

El argentino Lionel Messi ha fallado el 26 por ciento de los penales que ha tirado con el Barcelona de España, la mayoría al lado izquierdo. En comparación, Cristiano Ronaldo sólo ha errado uno de 24 con el Real Madrid

Leo Messi.

Vertiginoso con la pelota en movimiento, un búfalo desbocado cuando divisa metros por delante, a Leo Messi se le estrecha la portería en el instante que coge el cuero y lo deposita en el manchón penal.
Desde que Ronaldinho hiciera las maletas rumbo a Milán, hace cuatro cursos, la autoridad de “La Pulga” para ejecutar los lanzamientos desde los 11 metros ha sido indiscutible.
Tan solo Eto’o vulneró la jerarquía del argentino, pero sus fallos le hicieron hacerse a un lado.
Apartado el camerunés desde hace tres años, la soberanía de Messi es incuestionable.
Sin embargo, sus cifras desde los 11 metros no corresponden con el mando que tiene sobre la esfera.
De las 27 penas máximas que ha disparado el delantero desde que accediera al primer equipo del Barsa, en 2005, sólo ha transformado 20.
Es decir, “La Pulga” ha errado siete, un 26 por ciento.

La última, el miércoles, frente al Valencia.
Messi chutó seco, a media altura, pero los puños de Diego Alves repelieron el balón.
La grada alentó la parada mientras el argentino agachaba la cabeza.
Era el segundo penal que fallaba esta temporada.
"No marca mucho dónde va a disparar, por eso hay que aguantar al máximo y procurar engañarlo.
En Almería ya tuve una oportunidad, pero me lo marcó.
Hoy he tenido la suerte de pararlo", confesaba Alves.
No es el único que ha conseguido frenar al artillero esta campaña.
También se topó con el sevillista Varas en octubre.

No atraviesa por su mejor momento “La Pulga”, que en los últimos desafíos ha perdido chispa y desborde.
"Son cosas que pasan", lo ha defendido su compañero Thiago; "es un ganador nato y tuvo la valentía de tirar el penal".
De los seis lanzamientos que ha efectuado esta campaña, el argentino ha fallado dos.
Uno en la Liga y otro en la Copa.
En el campeonato doméstico, ha transformado cuatro de cinco, un 80 por ciento.
Cristiano Ronaldo, por ejemplo, suma nueve de nueve; Falcao, cinco de cinco; y Hemed, del Mallorca, cinco de cinco también.
Ellos son los pateadores más eficientes.
Desde que llegó al Bernabéu, Cristiano Ronaldo ha tirado 24 penales.
Ha marcado 23.
Sólo falló ante Diego Alves.

Más entonado estuvo Messi la temporada pasada, en la que anotó las cuatro penas máximas de las que dispuso en el torneo doméstico y sólo se le atragantó una en Europa, contra el Panathinaikos.
En aquella ocasión, seleccionó el lado izquierdo del meta heleno.
Un toque templado, un solo palmo por encima del césped.
Un guión que se repite en cuatro de sus siete fallos.
Le ocurrió el miércoles ante Alves, al igual que en la 2007/08 frente al guardameta del Benidorm.
Rara vez escoge otro camino.
Cuando ha optado por la vía derecha, como contra el Recreativo en la 2008/09 o el Villarreal, un año antes en la Copa, la suerte ha sido esquiva para él.
También cuando hurgó en fórmulas más complicadas y buscó el ángulo ante el Betis hace unaño.
El esférico se perdió en el limbo.

Tozudo, insaciable y sin apenas fisuras en su juego, un compendio de virtudes asociadas a dos piernas martilleantes, como la cadencia de una locomotora, Messi parece agriparse con el balón en estático y el camino despejado, sin rivales de por medio.
"Soy muy crítico.
Tengo muchísimos defectos, debo seguir creciendo", suele repetir el argentino.
Los penales son su cruz.

ALVES PARA MÁS PENALES QUE CENTROS
En el caso de Diego Alves (Río de Janeiro, 1985), las apariencias engañan.
Por la agilidad con la que se mueve bajo palos, no parece tan alto (mide 1.
88 metros) ni tan fuerte.
Pero lo es.
Tiene, además, unas manos enormes, según comentan sus compañeros.
Eso y la sangre fría para esperar hasta el último momento, han convertido al portero del Valencia en un experto en detener penales: 11 de los 19 que le han tirado desde que está en España.
Los equipos a los que le ha detenido las penas máximas han sido: el Athletic (3), el Sevilla (2) y el Valladolid, el Betis, el Real Madrid, Osasuna y el Racing.
El último, el miércoles en Mestalla ante Messi.
Alves se movió antes del tiro y se estiró a su izquierda, desviando un disparo a media altura, dejando abierta la eliminatoria (1-1) para la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey el próximo miércoles en el Camp Nou.
No fue su única parada.
En la primera parte ya le había sacado a Alexis un remate raso junto al poste izquierdo.

Bajo el larguero, Diego Alves es un portero espectacular, fiado a su potencia y a sus afilados reflejos.
Sin embargo, toda esa seguridad se disipa al alejarse de la línea de gol.
Primero en los pases con el pie, donde la zurda, su pierna buena, no le alcanza para pasar la pelota con precisión.
Y, sobre todo, en el juego aéreo, convertido en un martirio para el Valencia en las últimas jornadas.
En 2012, el conjunto de Emery ha recibido cinco goles por arriba, señal de que ni el portero ni los centrales (Rami y Víctor Ruiz) controlan el tráfico aéreo.
En el tanto de Puyol, sin ir más lejos, Alves se quedó a media salida y el capitán del Barsa se escapó del marcaje de Víctor Ruiz.

Los porteros con unos reflejos tan desarrollados tienden a refugiarse en exceso en su portería, confiando en que una gran estirada los salvará.
Así ha sido con Alves desde que, a mitad de la primera vuelta, ocupara el puesto de un Guaita lastrado por una lesión de muñeca.
Al principio alternaron la titularidad: el meta valenciano en la Liga y el brasileño en la Champions y en la Copa del Rey.
Alves, por ejemplo, estuvo brillante ante el Chelsea en Mestalla, en una catarata de paradas que llevaron al público a corear su nombre.

Sin ser tan espectacular, Vicente Guaita (Valencia, 1987) domina el juego aéreo, ayudándose de unos brazos muy largos, cuentan en el cuerpo técnico del Valencia.
En los uno contra uno, ataca la pelota y achica mucho mejor que Alves.
El carácter del brasileño, más maduro y extrovertido, ha jugado a su favor.
Características muy distintas para dos de los mejores porteros del campeonato.

El fichaje de Alves por el Valencia, hace ahora un año, se impulsó antes de que Guaita, procedente de la cantera, se consolidara en la élite.
Fue una sorpresa.
El club de Mestalla acordó pagar tres millones al Almería.
En el equipo andaluz, donde coincidió con Unai Emery, no le fue nada fácil.
Había llegado del Atlético Mineiro en 2007 y estuvo en el banquillo, de suplente de Cobeño, hasta que este cumplió una cláusula que le impedía participar contra el Sevilla, del que estaba cedido.
Alves jugó ese día, 1 de diciembre, y, dos jornadas más tarde, volvió a ocupar la portería del Almería por la expulsión de Cobeño, esta vez ante el Betis.
Ya nadie lo movería de ahí, permaneciendo 677 minutos sin encajar un gol.
Ganándose una plaza en la selección olímpica brasileña que conquistó el bronce en Beijing 2008 y debutando en la absoluta en junio de 2008, en un amistoso ante un combinado de jugadores cariocas.
Su meta es el Mundial de Brasil 2014.
Pero antes deberá perder el miedo a salir de la línea de gol.

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