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Marilyn Monroe y Arthur Miller historia de un divorcio express en Juárez

Por: Por Patricia Vega*/emeequis/El Mañana - 27 mayo 2012

 
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El próximo 5 de agosto se conmemorarán 50 años de la muerte de la inolvidable Marilyn Monroe. Y mientras diversas publicaciones alrededor del mundo preparan materiales especiales sobre la efeméride, en México recordamos que en 2012 se cumplen también 51 años de la demanda de “divorcio necesario” interpuesta por la entonces Marilyn M. Miller contra el escritor Arthur Miller, con quien había estado casada la actriz durante cinco años. He aqui por primera vez, el expediente del caso que había estado resguardado en el Archivo Histórico del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Chihuahua.

Viernes 20 de enero de 1961.
- El mismo día en que John F.
Kennedy fue investido como el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, la actriz Marilyn Monroe, casada con el también famoso dramaturgo Arthur Miller, voló de Nueva York a Dallas y de ahí a El Paso, Texas, con el propósito de cruzar la frontera con México para presentar, en Ciudad Juárez, la demanda de divorcio de quien fue su tercer y último marido.

Aunque la mayoría de sus compatriotas seguían paso a paso la ceremonia presidencial de JFK transmitida por televisión y la atención de la prensa estaba en ese evento, fotos de Monroe —que hoy circulan en internet y han sido atribuidas a ese viaje— la muestran con el disfraz que solía utilizar cuando quería pasar desapercibida: una mascada para cubrir su platinada cabellera, gafas oscuras y un abrigo holgado.

En la mayoría de las biografías sobre la estrella de Hollywood, el tercer divorcio de Marilyn, realizado en territorio mexicano, ha sido mencionado de manera escueta —un par de líneas o un párrafo a lo sumo— y sin ningún respaldo documental.

Sin embargo, existe constancia legal del hecho.
Durante 51 años el Archivo Histórico del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Chihuahua ha resguardado el expediente número 406/961, que contiene los documentos relativos al juicio de divorcio entablado por Marilyn M.
Miller con dos objetivos principales: disolver, por “incompatibilidad de caracteres”, el vínculo matrimonial que mantuvo durante cinco años con Arthur Miller y recuperar su nombre de soltera: Marilyn Monroe.

Esta será la primera ocasión en que se describe, glosa y publica el expediente del juicio de “divorcio necesario” entre por Marilyn y el autor de Todos eran mis hijos, Las brujas de Salem y Muerte de un viajante, entre muchas obras memorables.
No se conocían tampoco imágenes de las actas elaboradas en el Juzgado Primero de lo Civil, en Ciudad Juárez, distrito de Bravos, Chihuahua, firmadas por el juez (licenciado) Miguel Gómez Guerra y su secretario (ciudadano) Rodolfo Silva.

Representada por el abogado Arturo Sosa Aguilar y en una hoja mecanografiada por ambos lados, la entonces “Sra.
Miller” se sometió a la jurisdicción mexicana y, ante la imposibilidad de exhibir copia del certificado de su matrimonio con Arthur Miller, el 30 de julio de 1956 solicitó que se le recibiera información testimonial para acreditar el hecho.

El numeral cinco del escrito presentado ante el juez Gómez Guerra es contundente: “El demandado es de caracter (sic) incompatible con la suscrita, lo que ha hecho imposible la continuación de nuestra vida matrimonial, al grado que desde el mes de noviembre de 1960 nos encontramos separados el uno de la otra y no siendo posible ninguna reconciliación, me veo en la necesidad de demandar este divorcio para que sea disuelto el vínculo matrimonial que nos une, y se me restituya mi nombre de soltera”.


Entre los documentos que forman parte de la carpeta documental, está el mandato de integrar el expediente y registrarlo con el número correspondiente; un poder especial (y su traducción) ante la notaria pública Mildred Fink, en Estados Unidos, para que el licenciado Aureliano González Vargas representara a Arthur Miller, así como las declaraciones de los testigos Benjamín Ochoa, de 24 años de edad, y Manuel Molina, de 25, para acreditar el matrimonio entre Marilyn M.
Miller y Arthur Miller.

De igual forma, Monroe y Miller ratificaron haber celebrado, el 19 de enero de 1961, un convenio para finiquitar los derechos patrimoniales existentes en Estados Unidos.

Además, forma parte del expediente el recibo 000252, de fecha 24 de enero de 1961 y expedido por la Tesorería General del Estado de Chihuahua, que acredita el pago de 500 pesos, requeridos para publicar la sentencia de divorcio en el Diario Oficial de la mencionada entidad federativa.

El último documento del expediente 406/961 está fechado el 23 de enero de 1961 y es el más importante, pues contiene la resolución definitiva en el juicio de “divorcio necesario” promovido por Marilyn.

En dos hojas mecanografiadas por ambos lados y luego de invocar el cumplimiento de los todos los requisitos legales de la Ley de Divorcio y exponer los distintos considerandos, el juez Gómez Guerra falla lo siguiente:
“PRIMERO.
- Se declara disuelto, con todas sus consecuencias legales, el matrimonio contraído por la señora Marilyn Monroe Miller con el señor Arthur Miller, el treinta de junio de mil novecientos cincuenta y seis en White Plains, Nueva York, quedando ambas partes en aptitud legal de contraer nuevo matrimonio.

“SEGUNDO.
- Se restituye a la actora su nombre anterior de: Marilyn Monroe.

“TERCERO.
- Regístrese la presente resolución, publíquese, dénse a los interesados las copias certificadas que de la misma soliciten y, en su oportunidad, archívese el expediente por tratarse de un asunto concluido.

En cinco días se disolvió un vínculo de cinco años.

* * *
De la misma manera sorpresiva en la que el 29 de junio de 1956 Marilyn Monroe y Arthur Miller anunciaron su enlace matrimonial en una conferencia de prensa, el 11 de noviembre de 1960 Marilyn Monroe anunció, también en Nueva York, su separación de Miller.
A partir de ese momento vivieron cada quien por su lado.

Un poco más de dos meses después, el divorcio se consumó en Ciudad Juárez, Chihuahua, México.

Las palabras que ambos habían declarado perdieron su significado.

Marilyn: “Congeniamos muy bien.
Es la primera vez que estoy realmente enamorada.
Arthur es un hombre serio, pero con un sentido del humor maravilloso.
Reímos y bromeamos mucho.
Estoy loca por él”.

Arthur: “Creo que es la primera vez que me enamoro de verdad”.

Eran los tiempos en que se habían imaginado uno apoyando al otro en su trabajo.
Todo prometía que sería así.

Marilyn había respaldado al dramaturgo Arthur Miller en su comparecencia ante el Comité de Actividades Anti Norteamericanas, cuando fue acusado de “comunista” y se le pedía denunciar a otros presuntos comunistas.

El dramaturgo pidió que se le regresara el pasaporte que le habían retenido, pues viajaría a Inglaterra, al estreno de una de sus obras teatrales, en compañía de quien pronto se convertiría en su esposa: Marilyn Monroe.

Miller nunca denunció a nadie y la actriz se sentía orgullosa de él.

Llegaron a Londres rodeados de una nube de periodistas.
Ella iba a filmar El príncipe y la corista con el destacado actor británico Laurence Olivier, y él quería dedicarse a escribir.
No obstante, en Inglaterra Miller se vio arrastrado por las actividades y compromisos de la glamourosa estrella hollywoodense.

Debido a que tenía un pasaporte “limitado”, el escritor tuvo que regresar a Estados Unidos.
Durante su ausencia, Marilyn descubrió un diario en el que Miller expresaba dudas sobre su matrimonio, sobre la carga que debía soportar —los demonios de Marilyn: la inseguridad, el insomnio, los problemas de salud, la adicción al alcohol y a los somníferos— y los peligros que ella suponía para su propia creatividad.

Miller creyó haberse casado con un ángel, pero estaba equivocado y escribió sobre esa desilusión.

Marilyn sufrió una verdadera conmoción y se sintió traicionada.

Ese fue el principio del fin.

Cuando volvieron a establecerse en Estados Unidos hubo varios intentos por salvar su matrimonio, pero no ayudó el que tuvieran horarios muy distintos.
Casi nunca comían juntos y peleaban constantemente.
Arthur se encerraba la mayor parte del tiempo en su estudio y Marilyn se aburría en la finca campestre en la que vivían en Roxbury, Connecticut.

Luego Miller invirtió dos años en escribir el guión The Misfits especialmente para su esposa Marilyn.
Durante el rodaje de la cinta el dramaturgo se la pasó corrigiendo el guión todas las noches, por lo que experimentaba una sensación de fracaso como escritor.

The Misfits fue la tumba del matrimonio.

Monroe le confesó a Henry Hathaway, quien la había dirigido en Niágara: “Me he pasado toda la vida interpretando a Marilyn Monroe.
Marilyn Monroe, Marilyn Monroe.
He intentado mejorar y me he sorprendido imitándome a mí misma.
Deseo tanto hacer algo distinto… Esa era una de las cosas que me gustaban de Arthur cuando decía que se sentía atraído por mí.
Cuando me casé con él, una de mis ilusiones era que podría liberarme de Marilyn Monroe a través de él.
Y ahí me vi de nuevo, haciendo lo mismo de siempre, y no pude soportarlo; tuve que escapar.
No podía hacer una escena más con Marilyn Monroe”.

La pareja tampoco pudo concebir los hijos que había soñado.

¿Habría sido diferente si Marilyn hubiese podido ser madre?
* * *
El 20 de enero de 1961 Marilyn M.
Miller llegó a Ciudad Juárez.
Cincodías después ya estaba divorciada de Arthur Miller y había recuperado su antiguo nombre.
Volvía a ser Marilyn Monroe.

De mutuo acuerdo, Miller conservó la vivienda de Roxbury debido a que la construcción de los cimientos se pagó con el dinero producto de la venta de una propiedad que el dramaturgo tenía en las proximidades.

Quince días después, el 5 de febrero, la diva era internada en la clínica Payne Whitney en Manhattan, con una severa crisis nerviosa que requirió de tratamiento psiquiátrico.

Después continuó el desbarrancadero, que concluiría con la misteriosa muerte de la actriz el 5 de agosto de 1962.

Pero esa historia ya es conocida.


* La contribución de Miguel Ángel Gómora Vázquez fue crucial para la obtención del expediente del divorcio de Marilyn Monroe de Arthur Miller.

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