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Fans sin control

Por: El Mañana - 22 enero 2012

 
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Expertos advierten a padres estar alertas cuando hijas sólo hablan de su artista favorito, se aíslan o bajan sus calificaciones

A un grupo de fans regias del cantante Justin Bieber, quien ofreció recientemente un concierto en la Ciudad, se les vino el mundo encima cuando no consiguieron boleto para entrar

Tal fue la decepción, que crearon una histeria colectiva y se pusieron literalmente a patalear.

Muchos adolescentes, en particular mujeres, se apasionan tanto con un cantante que pierden el sentido y se convierte en fanatismo.

Aunque ser fan de un artista puede ayudar a formar la personalidad, llega a ser dañino cuando se va a los extremos, señala el psicólogo Édgar Suárez.

"Pasando los 12 años, los niños buscan identificarse con cierto tipo de persona.
Buscan en el medio lo que viene siendo atractivo o popular para poder destacar o ser alguien", señala el también director del Centro de Orientación y Desarrollo Educativo de la UR.

A esa edad, las decisiones no están tomadas por un juicio racional, sino por un impulso, advierte.

"El adolescente te compra todo, lo que le pongas la necesidad que lo mueve es la de afiliación, de pertenecer a algo.
Lo preocupante es cuando ese gusto se convierte en enajenación por ese ídolo".

La causa principal de esto, explica, es la falta de atención por parte de los padres de familia.

"Eso pasa cuando el niño está muy aislado y no tiene soporte paterno", dice Suárez.
"Los papás son muy importantes porque, si el adolescente todavía no tiene un juicio racional, éstos tienen que guiarlo".

Identifica el problema
Existen puntos rojos a identificar si hay un problema de fanatismo, cuya definición es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, explica el especialista.

Hay que estar alertas cuando la conversación del niño o adolescente está centrada sólo en la vida del artista, cuando la recámara está sobresaturada y en desorden con objetos del ídolo o bien, cuando ya no existen amigos y baja su rendimiento en la escuela.

"Hay que poner atención cuando toda mi conducta es compulsiva en relación a la persona que admiro.
Porque una adolescente normal tiene su ídolo, admira las letras de las canciones, pero también atiende otras cosas, como la escuela, sus amigas y su familia".

También se vuelve patológico cuando, al pasar la adolescencia, sigue todavía con la misma enajenación, advierte el psicólogo.

Esta falta de juicio está ligada a la frustración y puede desencadenar problemas como depresión y hasta histeria colectiva.

"Es un grupo de niñas que se unen en la frustración y hace una pataleta, tienen como una regresión", señala Suárez.

"Como no tienen un criterio de juicio y de realidad, no pueden manejar la frustración y la manejan como niñas más pequeñas, ya que una persona madura no los hace porque entiende la realidad".


Marca límites
Los padres de familia deben marcar límites a sus hijos, señala Josefina Cruz, psicóloga infantil.

"Tenemos que comenzar a buscar los límites con nuestros hijos y hablarles de todos esos distractores (como los artistas) y que no dejan concretar acciones a largo plazo", dice Cruz.

También esta libertad es parte de la poca tolerancia a la frustración que tienen muchas adolescentes, al ser solucionados sus problemas rápido.

"Se tienen que realizar convenios con los hijos, desde pequeños, porque son hábitos.
Se tienen que poner de acuerdo ambos padres para estipular las normas y las reglas en casa porque, si alguien cede, el hijo se va a ir por el confort: 'Me voy a equilibrar más con mi papá porque es él quien me da los permisos'", advierte.

Pueden ser cosas mínimas, por ejemplo, poner horarios establecidos, cuándo se ve la televisión, el uso de las computadoras y qué es lo que está permitido en casa.

Pero si el problema de fanatismo es evidente, es necesario asistir en familia a un terapeuta, indica Suárez.

"Todos en la normalidad tenemos ídolos u objetos de identificación, ya que forman parte de la personalidad el que te guste algo", señala.
"Son ingredientes que van construyendo lo que será el adulto posteriormente, raro sería que un joven no tuviera un tipo de ídolo, ya que sería una persona aislada o deprimida".

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