De tarea; sexualidad con la pareja
Por: Vivianne Hiriart / Agencia Reforma - 19 febrero 2012
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Mejor hablar. Un estudio publicado en el Journal of Experimental Social Psychology encontró que los miembros de una pareja no son más capaces de interpretar los mensajes ambiguos de la otra persona, que lo que lo son dos perfectos desconocidos. Solemos asumir que porque la pareja nos conoce, tiene que ser capaz de interpretar aquello que no comunicamos claramente.
¿Cómo te sientes con tu vida sexual?, ¿medianamente satisfecho?, ¿muy satisfecho? ¿Sientes que te hace falta trabajar algunos aspectos para mejorarla?
En cualquiera de los casos, siempre hay pequeños ejercicios que pueden ser útiles para estar más en contacto con nuestras sensaciones, gustos y necesidades y poder mejorar la comunicación e interacción con la pareja.
¿Qué te parece hacer algunas tareas individuales o para compartir en pareja? He aquí algunas opciones.
Tarea 1: Conocerse mejor
Con seguridad, uno puede decir que hay ciertas cosas que le despiertan más el deseo que otras o ciertos momentos en los que se siente más receptivo sexualmente.
También puede detectar ocasiones en las que las relaciones sexuales fueron mucho más satisfactorias, o que, por el contrario, a pesar de que todo parecía ir muy bien, al final quedó un sensación de frustración o simplemente de incomodidad o una inexplicable sensación desagradable.
Pero ¿nos hemos detenido realmente a observar qué provoca esas reacciones, qué despierta esas sensaciones, qué pensamientos, imágenes y percepciones aparecen de pronto en nuestro campo mental y matizan de alguna manera lo que estamos viviendo? ¿o más bien buscamos una explicación rápida y lógica y lo dejamos pasar?
Me parece que el siguiente es un ejercicio útil para hacer mayor conciencia de nosotros mismos y, al mismo tiempo, tener elementos que nos permitan cambiar lo que está actuando como obstáculo y promover aquello que genera mejores experiencias.
Además, al tener una idea más clara de lo que está sucediendo, puede ser más fácil hablar con la pareja de lo que necesita ser hablado y evitar conflictos innecesarios.
Por ejemplo, si nos damos cuenta de que la sensación desagradable aparece cuando la pareja mira hacia otro lado y que, por el contrario, cuando nos mira a los ojos el deseo y la excitación tienden a ser mayores, podremos observar qué nos hace sentir su mirada o ausencia de ella y con ello darnos cuenta de otras cosas más que pueden ser elementos importantes para conocernos y para mejorar la relación.
¿De qué se trata la tarea? Básicamente de observar.
Y con eso no me refiero a ver, sino a detenerse y poner la atención en lo que está pasando y lo que se está sintiendo.
Cuando estás con tu pareja y de pronto aparece esa sensación placentera, fíjate qué es lo que está pasando contigo en ese momento.
¿Hay algo en tu estado de ánimo que permite que la sensación fluya mejor? ¿hay sentimientos, otros elementos involucrados más allá del contacto? ¿percibes algo distinto en tu pareja en ese momento?
Cuando de pronto algo te corte la inspiración, observa ¿qué fue lo que pasó? ¿cómo te sentiste? ¿qué hiciste con eso qué sentiste? ¿qué alternativas tienes?
En una ocasión siguiente puedes intentar modificar alguno de los elementos que observaste y ver si existe algún cambio.
Y quizá lo más importante es observar cómo te sientes cuando tienes mayor conciencia de lo que te está pasando.
Tarea 2: Pregúntale a tu pareja
¿Sabes qué es lo que tu pareja considera romántico y excitante?
Con frecuencia vamos asumiendo cuáles son los gustos y disgustos de nuestra pareja en función de lo que vamos observando; no le preguntamos porque tememos que sea una situación incómoda o que nos conteste que la respuesta es obvia y que lo que pasa es que no le ponemos atención: ¡¿qué acaso no nos hemos dado cuenta?! Pero nunca está de más corroborar nuestras percepciones y darnos cuenta hasta qué punto estábamos en lo correcto o más bien habíamos asumido cosas que no son.
Tómalo como una tarea divertida, pregunta abiertamente todas aquellas dudas que crees tener sobre sus preferencias en la intimidad y corrobora o sorpréndete con aquellos aspectos sobre los que creías tener una total certeza.
Tarea 3: Simplemente ¡disfruta!
Después de todo esto, quizá la mejor tarea será entregarse a los placeres sin pensar en nada y ¡solamente sentir!
*La autora es psicóloga, experta en sexualidad.
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