¡Vamos a jugar!
Por: Por Guadalupe Hernández / El Mañana - 19 febrero 2011
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En los columpios. Joaquín Vargas, José Carlos Garduño, Gerónimo Vargas, Angélina Gómez, María Elisa García y Paulina Robinson.
Jugar es toda una aventura. Los niños gritan, saltan, corren y ríen... Conoce las razones primordiales del juego en los niños, no sólo es socializar, ayuda a la inteligencia, creatividad, a las habilidades, emociones y desde luego a la actividad física.
Llega el momento de salir a jugar en el recreo, y más si es con los amigos, primos o hermanos, los pequeños encienden sus ánimos con gritos de emoción y van directo a las resbaladillas, columpios, toboganes, casas de campo o lo que sea, la única finalidad es divertirse.
A veces basta sólo una pelota para que el entretenimiento inicie, en otras, las rondas y juegos de mesa son ideales para la convivencia.
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aunque lo primordial es entender el valor de jugar en la niñez.
Ventajas son muchas, no sólo el socializar, sino que ayuda a ejercer la inteligencia del pequeño, así como su creatividad.
Aprendiendo a divertirse.
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> El juego es por tanto el mejor indicador de la salud de tu hijo, es tan importante como la comida y el sueño.
Si tu hijo juega, duerme y come suficiente, está sin duda sano.
> Cuando juegan, los niños ejercitan su cuerpo en crecimiento, aprenden a controlar y coordinar sus músculos, las articulaciones, los movimientos, pero además, estimula la inteligencia y las emociones.
Por eso, el juego tiene que ser siempre entretenido, divertido, para que sea voluntariamente aceptado.
> Con el juego los niños adquieren experiencia al conocerse a si mismos y al mundo que les rodea, aprenden a ser imaginativos, a dramatizar, simulando ser otras personas, niños, adultos o animales, aprenden a compartir, tolerar frustraciones, y a representar escenarios y situaciones reales o irreales que les permitirán acercarse al mundo de los adultos.
> Cuando juegan, los niños ejercitan su cuerpo en crecimiento, aprenden a controlar y coordinar sus músculos, las articulaciones, los movimientos, pero además, estimula la inteligencia y las emociones.
Por eso, el juego tiene que ser siempre entretenido, divertido, para que sea voluntariamente aceptado.
> En la edad preescolar aprenderá a jugar con otros niños.
El juego le permitirá ser cada vez más independiente, que es el objetivo final de la educación, lograr que tu hijo sea un adulto independiente, equilibrado y bien relacionado con su medio, metas imposibles de conseguir sin el juego.
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