El riesgo por las Coreas

Desde la aparición del hombre racional en la faz de la tierra, la búsqueda por establecer un sistema económico y social justo, equilibrado y paritario, ha sido una entelequia.
Pero en esa constante lucha por la búsqueda del sistema ideal, se ha convertido, a la vez, en un desencuentro encarnizado entre muchas civilizaciones que se asentaron en diversas partes del mundo.

Las disputas por las divisiones territoriales que limitan las naciones, han provocado luchas sangrientas, mismas que han modificado el sentido de vecindad cordial que debiera darse por las proximidades físicas entre los seres humanos, pero en muchas ocasiones (por no decir casi siempre) permanecen las rivalidades escondidas en el subconsciente del colectivo imaginario.

Y la historia nos demuestra, que ese tipo de antecedentes, son difíciles de superar.

Hay casos emblemáticos que se pueden citar para apoyar lo que se acaba de escribir, pero sería largo y tedioso recurrir a todos los conflictos que han estimulado la pérdida de millones de seres vivos.

El caso que permanece como el prototipo de la falta de entendimiento más allá de lo racional es el conflicto árabe-israelí, donde la lucha por la tierra, que unos se adjudican y otros se dicen despojados, ya demuestra al paso de los años, que es poco menos que imposible llegar a un buen entendimiento entre ambos pueblos.

El caso del Tíbet, donde predomina el problema por el diminuto territorio entre los tibetanos locales, encabezados por el Dalai Lama, y el gobierno comunista de la República de China, también nos manifiesta cómo los países grandes, someten a los pequeños con una facilidad inusitada.

Los conflictos territoriales en el continente americano son vastos y diversos.
El caso de Guatemala y Belice, donde el primero dice que el segundo es territorio guatemalteco.
El de Bolivia y Chile, donde los bolivianos reclaman una salida al mar y que los Chilenos simplemente no ceden y el problema permanece, sin omitir la crisis por algunos pedazos de tierra entre Venezuela y Colombia que ha tenido a las dos naciones al borde de la guerra.

El continente europeo y el asiático están llenos de este tipo de problemas.
El desvanecimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, trajo la modificación de la geografía continental, creando nuevas naciones y desaparecido otras.

Un nuevo conflicto intra e interhumano esta en puerta: el renacimiento del conflicto entre Corea del Norte y Corea de Sur.
Es un país dividido en 2 por los intereses de las grandes naciones, después de la 2da.
Guerra Mundial y que prevalece hasta nuestros días.

Solo que ya no sólo cambió la geografía.
Ahora cambió el sentido de la fuerza, porque Corea del Norte, por diminuta que sea, ya posee armas nucleares capaces de destruir millones de hectáreas de territorio.
Sea del país que sea.

La racionalidad debe imponerse y la cordialidad aún más.

No vayamosa caer en lo que Albert Einstein predijo: “la 3ª.
Guerra Mundial la pelearemos a pedradas.

Como siempre, las grandes potencias, representadas en el Consejo de Seguridad de la ONU, tendrán que entrarle de lleno para que la sangre no llegue al rio.

Sólo que el riesgo que representa el conflicto de las 2 Coreas estará latente.

Y para nuestra desgracia, la existencia de la humanidad pende de un hilo, pero depende como se llegan a equilibrar los intereses.

En ese nivel estamos.

Imprimir

Contáctanos | Información institucional | Publicidad | Aviso Legal