La corrupción casinera, en la médula del PAN

Por: Por Álvaro Delgado/El Mañana - 13 enero 2013

La saga de los casinos en México vive nuevos capítulos de escándalo. Uno de ellos es la cancelación de los permisos que Felipe Calderón otorgó en el último día de su mandato; otro son las acusaciones de corrupción por el otorgamiento de autorizaciones para casas de juego contra panistas que desempeñaron altos cargos, entre ellos el senador Roberto Gil Zuarth

La última decisión de Felipe Calderón en la Presidencia de la República, el otorgamiento de permisos a dos empresas para operar 94 casinos durante 25 años y que ha generado un escándalo, fue anulada: Un juez suspendió las autorizaciones de la Secretaría de Gobernación (Segob) a las dos firmas, vinculadas con presuntos criminales.

El jueves 3, a un mes de iniciado el gobierno de Enrique Peña Nieto, el juez segundo de distrito en Materia Administrativa en Nuevo León, Javier Rubén Lozano Martínez, otorgó la suspensión definitiva a Entretenimiento de México (Emex), propiedad de los hermanos Rojas Cardona, de cuyo permiso derivaron los otorgados a Producciones Móviles y Exciting Games.

Producciones Móviles, a la que Gobernación autorizó la operación de 40 centros de apuestas remotas y 40 salas de sorteos de números, es propiedad de Juan Iván Peña Néder, según su exesposa Talía Vázquez Alatorre, quien lo acusa de encabezar una red de traficantes de permisos para operar casinos ilegalmente, aun desde la cárcel, donde espera juicio acusado de violación tumultuaria.

Los otros socios de Producciones Móviles, firma que reiteradamente ha sido denunciada por conductas ilegales, son dos funcionarios de la Segob en la primera parte del sexenio de Calderón: Guillermo Santillán Ortega, titular de la Unidad de Enlace Federal, y Roberto Correa Méndez, exdirector general de Juegos y Sorteos.

Se trata del más reciente escándalo en la historia de complicidades y corrupción por el lucrativo negocio de los casinos que proliferan en todo el país –funcionan 349 en 29 estados y hay otros 361 que pueden ser abiertos– y que involucra a prominentes miembros del Partido Acción Nacional (PAN) en los sexenios de Vicente Fox y Calderón.

La trama se inició con Fox, cuando Santiago Creel como secretario de Gobernación otorgó permisos para operar 432 casinos –con el argumento de “democratizar el juego” en México– y la rubricó Calderón con los permisos que formalizó dos minutos antes de concluir su sexenio, como lo reveló este semanario el pasado 15 de diciembre (Proceso 1885).

La vinculación de panistas con los casinos no es nueva: Por ejemplo, un operador de Creel para otorgar los permisos una semana antes de renunciar al cargo para buscar la candidatura presidencial, Miguel Ángel Ochoa Sánchez, titular de Enlace Federal, es el actual presidente de la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juegos de Apuestas.

Ochoa tuvo el mismo cargo en la Secretaría de Gobernación con Creel que Santillán Ortega el siguiente sexenio; éste, además, como secretario del ayuntamiento de Salamanca, Guanajuato, pretendió instalar un casino.
Ninguno de los dos refrendó su militancia en el PAN.

Un tema recurrente de discusión informal en el PAN son los “casineros”, aquellos dirigentes que tienen nexos con empresarios como Juan José Rojas Cardona, El Zar de los Casinos, y su hermano Arturo, quienes presuntamente financiaron a Gustavo Madero, presidente del partido, y a legisladores afines a éste como Jorge Villalobos, Rodolfo Dorador, Guillermo Anaya.
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‘¡SON CRIMINALES!’
El tema del juego y las apuestas en México, que detonó la tragedia del Casino Royale de Monterrey, donde el 25 de agosto de 2011 murieron 52 personas, se puso bajo escrutinio por las irregularidades que presuntamente cometieron funcionarios de la administración de Fox.

El responsable de operar el área de juegos fue el subsecretario de Gobierno con Creel, Felipe González, quien integró su equipo con personajes que lo acompañaron en su gobierno, como el director del Instituto de Educación de Aguascalientes, Miguel Ángel Ochoa Sánchez, dirigente de los permisionarios del juego.

Otro fue Miguel Fierro Evans, secretario de Planeación del gobierno de Aguascalientes, y quien fue titular de la Unidad de Gobierno de Gobernación, consignado por la PGR por el caso del Casino Royale y protegido por la justicia.

Uno más fue Edmundo Valdés Santacruz, coordinador de Turismo de Aguascalientes, secretario particular de Felipe González y supuestamente allegado a los Rojas Cardona y a Héctor Gómez Barrera, quien fue secretario de Seguridad Pública de Aguascalientes y director de Juegos y Sorteos.

El asunto de los casinos volvió a cobrar relevancia una vez que Calderón otorgó los permisos el último día de su gestión.

“¡El tema es este! ¡Este es el tema crucial! Calderón no dio un solo permiso en el sexenio y lo da hasta el último minuto de su gobierno.
Lo gravísimo es que se lo dio a unas empresas denunciadas 800 veces.
¡Se los dio a criminales! ¡Eso es lo terrible!”, clama Talía Vázquez Alatorre, exesposa de Peña Néder.

Exhibe las numerosas denuncias que presentó ante la Segob acerca de las maniobras de Peña Néder y sus socios, como la falsificación de permisos para la operación de casinos, por los que cobraban entre 80 mil y 400 mil pesos mensuales.

“No puede decir el gobierno que no sabía, porque yo denuncié por todos lados cómo habían fabricado Producciones Móviles de manera chueca, que era un descaro que heredaba todo lo ilegal de Cadereyta.
¡Lo hice todo y no pensé que se atrevieran a dar permisos!”
Más que el dicho de Vázquez Alatorre hay documentación oficial que avala la protección oficial a Producciones Móviles y Exciting Games: Pese a que en 2011 Emex dio por terminado el contrato de operación de la primera, la Segob dio autorización para casinos.

Así consta por ejemplo en el oficio enviado el 14 de marzo de 2012 por la directora general adjunta de Juegos y Sorteos, Araceli Barroso Rodríguez, al agente del Ministerio Público Ramón Guzmán Bernal, como parte de la averiguación previa 83/UEAIDAPLE/LE/12/2012.

Peña Néder es un personaje peculiar: Priista de Chihuahua, de tendencia fascista, fue asesor de Carlos Jiménez Macías cuando el presidente del PRI era Roberto Madrazo.
Luego colaboró con Fernando Silva Nieto en el gobierno de San Luis Potosí.

En 2006, cuando se perfilaba la campaña de Andrés Manuel López Obrador, Manuel Camacho Solís, coordinador de las Redes Ciudadanas, lo hizo su operador para los estados del norte del país, donde imponía candidatos, algunos de mala reputación.

Concluida la campaña y con el apoyo de Camacho, Peña Néder se hizo pasar como el interlocutor de la izquierda con Calderón y se le dio el puesto de coordinador de asesores del subsecretario de Gobierno, Abraham González Uyeda, cuando el secretario era Francisco Ramírez Acuña.

Desde esa posición Peña Néder trabó relación con Santillán Ortega y Correa Méndez para tramar la falsificación y venta de permisos para la operación de casinos, al mismo tiempo que estableció relación con el naciente partido Nueva Alianza, de Elba Esther Gordillo.

QUE ACLARE EL PAN
Ante las acusaciones de Vázquez Alatorre, Gil Zuarth insiste en que jamás ha recibido dinero de casineros ni de nadie en su desempeño como servidor público o candidato a presidir el PAN en 2010.

Gil Zuarth, quien insiste en que sólo ha visto una vez a Peña Néder, le revira a Vázquez Alatorre que ella sí está vinculada al juego.
“Esta persona tiene casinos en Guanajuato y Michoacán”.

Se refiere, en el caso de Guanajuato, al Grand Casino de León, que en efecto se abrió en 2011 y que se inició con una asociación entre Jaguar Entertainment, de la que Vázquez Alatorre era apoderada legal, y Grupo Win, uno de cuyos socios era Ricardo Villarreal, actual diputado federal del PAN y hermano de Luis Alberto, coordinador de la bancada de ese partido.
Vázquez Alatorre confirma que no era, sino que es, apoderada de Jaguar Entertainment, propiedad de su primo Raúl Alvarado, un empresario radicado en Estados Unidos, a quien Peña Néder le vende el permiso de Video y Entretenimiento de Monterrey para operar un casino en 3 millones de dólares y le consigue luego, en 2008, como socio a Villarreal.

Sin embargo, un año antes de abrir el casino, en 2010, rescinden el contrato con Jaguar y se abre con un permiso de Entretenimiento y Videos Cadereyta, otro negocio de Peña Néder asociado con Santillán Ortega.

“Lo que hizo mi primo fue decir que estaba harto y me preguntó si podíamos demandar y le dije que sí, pero Villarreal le decía: ‘No te puedes trepar al ring con Villarreal, es senador por Guanajuato’.
Y él decide retirarse con su chipote.

Recuerda que el 8 de septiembre de 2011, cuando su hermana Selene asumió la senaduría en sustitución de Aureoles, Villarreal se le acercó, amable, a saludarla.

–Senadora, ¿que tenemos hermanos casineros?
–Sí, senador –le respondió ella–, con la diferencia de que el casino sí es de su hermano y de mi hermana no.

Justamente sobre las relaciones de panistas con casinos, Gil Zuarth emplaza al PAN a que enfrente el problema.
“Se están haciendo señalamientos muy graves en torno a la vinculación de diversos militantes con la industria de los casinos y en consecuencia como partido tenemos que deslindarnos claramente”.

Subraya: “Es absolutamente inconsistente que el partido, por un lado, esté dando la batalla al crimen organizado y, por otro, estemos siendo señalados como de estar vinculados a una industria que tiene incidencia en el financiamiento de organizaciones del crimen organizado”.

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