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Mutilado y preso... por disciplinado

En todo momento actuó conforme lo que dictan los protocolos militares. El teniente de sanidad Néstor Ramírez trató de controlar una insubordinación y, sintiendo que su vida corría peligro, mató a un subalterno: pero no sabía que, aparentemente, estaba rodeado de soldados al servicio del narco, quienes además lo hirieron tan gravemente que perdió las piernas. ahora está mutilado, preso y acusado de homicidio calificado.

  • Por: Por Arturo Rodríguez García/El Mañana
  • 26 / Julio / 2012 -
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Cuando el teniente de sanidad Néstor Ramírez Bautista vio que dos tractocamiones enganchaban y desenganchaban cajas en los patios del Puente Internacional 2, en Piedras Negras, supo que algo estaba mal.
Aunque era su hora de descanso decidió ordenar a sus subordinados una revisión de las cargas.

Flanqueado por un soldado y un cabo, mandó llamar a los conductores de los tractocamiones, que a su juicio se mostraban nerviosos.
Estos admitieron que transportaban una sustancia ilícita.
Para corroborarlo Ramírez se aproximó a un primer vehículo pero, poco antes de llegar, el soldado se echó a correr.

Sólo el cabo aceptó subir, pero ya arriba del tractocamión en vez de cumplir la orden habló por celular a la base militar.
Dijo que el teniente Ramírez se había vuelto loco y quería revisar un tráiler que estaba limpio.

Néstor Ramírez es teniente de sanidad, es decir, enfermero militar.
Sus superiores decidieron ponerlo al frente de un servicio de armas.
De nada le valió protestar.
"Son necesidades del servicio", le dijeron al designarlo comandante y colocarlo ahí, al frente de un puñado de soldados que vigilaban el cruce fronterizo entre Piedras Negras, Coahuila, e Eagle Pass, Texas.

Estaba acostumbrado a ciertos desplantes de quienes sí se entrenaron para combatientes.
Pero nunca una insubordinación como esa.
Le despertó sospechas.

Al escuchar lo que el cabo decía por teléfono, lo amagó con su arma y le ordenó bajar del vehículo.
Lo desarmó mientras otros soldados se aproximaban a tratar de tranquilizarlo.
Sospechando de todos les ordenó bajar las armas y los sometió, realizando dos disparos al piso.
Llegaron más y volvió a disparar al piso, obligándolos a dejar las armas.
Pero la llamada del cabo había convocado cuatro refuerzos que llegaron a bordo de una Suburban.
Con otros dos disparos al piso sometió a tres más.
Las rebabas del tiro sobre el cemento se impactaron en el soldado Juan Cortés Hernández.

Entre gritos y amenazas uno de los recién llegados se resistió a declinar el arma.

"¡No la hagas de pedo, ya está arreglado, vas a valer madres!", le advirtió el cabo de zapadores Onésimo Díaz Robles.

Los militares tienen tres formas de tomar el fusil.
Se llama guardia baja (apuntando al piso), guardia media (al frente) y guardia alta (hacia arriba).
Con la guardia baja el teniente Ramírez hizo dos disparos más pero no surtieron efecto.
Otros dos disparos.
Nada.
El cabo Díaz subió su guardia, pero antes de apurar el tiro, el teniente le disparó.

La bala entró por el tórax y salió por el cuello.
Onésimo se atragantaba con su sangre y no podía hablar.
Ramírez le insistía.

-¿Qué trae el tráiler? ¿De quién es la carga? -le gritaba.

El cabo herido sólo alcanzó a agitar las manos con las palmas abiertas, simulando unas alas.
En el Ejército esa señal se usa para referirse a los generales.

Ramírez creyó que en cualquier momento llegarían los refuerzos.
Los disparos resonaron por los llanos que circundan la Aduana del Puente 2 y se oyeron hasta el lado texano la mañana del pasado 24 de abril.
Pensó que no tardaría en llegar el apoyo. y sí llegó.

De reojo alcanzó a ver que varios vehículos militares se aproximaban veloces.
Confiado, se mantuvo dándoles la espalda.
No quería perder de vista a sus subordinados.
Escuchó el abrir y cerrar de puertas, el golpear de las botas en el piso. y una ráfaga que se impactó en sus piernas.

A CRITERIO DE JUEZ
La narración de estos hechos está asentada en el expediente 378/2012, así como un video en formato DVD, identificado como "Videos Foja 29 C.
P.
300/2012", que hace coherente la declaración de Ramírez Bautista.

Sin embargo el coronel de justicia militar José Antonio Romero Zamora, juez segundo de la Primera Región Militar, no quiso aceptar el disco como prueba y ordenó que Ramírez Bautista, quien perdió las piernas por las heridas de bala y la forma en que lo transportaron, fuera recluido.

Romero Zamora decidió aceptar la versión de los soldados que se insubordinaron y ratificaron la versión que se filtró a los medios momentos después de los hechos.

El mismo 24 de abril varios portales noticiosos, entre ellos el de El Universal, informaron que un efectivo del Ejército había herido a dos de sus compañeros, uno de los cuales murió dos horas después en un hospital de la localidad.
Con entrecomillado, la nota cita a una fuente militar anónima:
"Era después de las nueve de la mañana de este martes cuando de repente, sin motivo alguno, el soldado sacó su arma y empezó a disparar a lo loco.
Primero lo hizo al aire y después contra sus compañeros, quienes trataban de tranquilizarlo.
"
Así se describe al teniente Ramírez disparando enloquecido.
Pero las declaraciones de los otros implicados se contradicen.

Por ejemplo el soldado herido, Juan Cortés Hernández, aseguró que estando al lado del teniente Ramírez se dio cuenta de que portaba una pistola ametralladora MP-5 calibre 9 milímetros, cuando en realidad utilizaba un fusil automático G-3 calibre 7.
26 milímetros.

Durante la audiencia los abogados del teniente hicieron notar que la confusión es inverosímil, en especial para un soldado con varios años de servicio, pues el MP-5 es un arma larga mientras que el G-3 es corta; la primera tiene función de tiro a tiro, mientras que la segunda es automática.
Tampoco lo aceptó el juzgador.

El disco rechazado como prueba por el juez Romero tiene siete videos tomados con las cámaras de seguridad de la aduana y, aparentemente, fue aportado por la defensa del teniente Ramírez.
El reportero no pudo encontrar a sus abogados.

El primer video muestra casi por completo la escena descrita por el acusado y mutilado teniente.
Además se registró también la forma en que los soldados que le dispararon recogieron los casquillos y armas, alterando la escena.
En general, el material forense es escaso en la averiguación previa GN/CDACUÑA/02/2012 con la que se inició el juicio militar.

En el video se aprecia que el teniente Ramírez sólo disparó en una ocasión, aunque el acta de defunción del cabo Díaz establece que fueron dos y no una las heridas de bala.
El segundo tiro es inexplicable y ni el ministerio público que integró la averiguación ni el juez militar quisieron ampliar la indagación al respecto.

Pero al teniente Ramírez sus compañeros lo tomaron por las piernas heridas, lo cargaron unos 15 metros hasta llegar a una camioneta donde lo arrojaron sin miramientos.
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ENFERMERO DE ALTO IMPACTO
Había llegado unos días antes al norte del país procedente de Tonalá, Chiapas.
La Defensa decidió que el 61 Batallón de Infantería del Ejército Mexicano, destacado ahí, viajara a Tamaulipas y Nuevo León, aunque su ámbito se amplió a Ciudad Juárez y a varias ciudades de Coahuila.

La llegada del 21 Batallón al norte del país fue celebrada en los medios, que reprodujeron imágenes donde se observa la llegada del enorme convoy militar.

Pero conforme los integrantes del batallón eran distribuidos en Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua, los equipos fueron desintegrados.
El teniente Ramírez quedó entre extraños.

Hoy está preso, acusado de abuso de autoridad, homicidio y lesiones.
Ya no tiene piernas y antes de terminar su rehabilitación fue internado en el Campo Militar Número 1.

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